La última mañana de las jornadas de columnismo estuvo cargada de tertulias, deportes y editores

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ESTHER MARTÍNEZ GONZÁLEZ  |  Fotografía: archivo  |

La mañana del 21 de abril estuvo muy animada, con dos mesas redondas y una conferencia en el Salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras de la UVa. Era la última mañana del I Congreso ‘Valladolid, capital del columnismo’.

Entre las dos mesas redondas tuvo lugar la conferencia académica ‘De profesión… tertuliana’. La ponente, la profesora Paloma Abejón, nada más empezar su charla se levantó del asiento para hablar con entusiasmo de los tertulianos mientras la gente sentada esperaba ansiosa su explicación.

El panorama de las tertulias, sin duda, ha cambiado mucho: han duplicado su cuota de pantalla y han pasado del prestigio al demérito. Antes, su número era muy reducido; actualmente, alcanzan 35 horas semanales de emisión. Uno de los factores que explican este cambio, según explica Paloma Abejón, es que este formato destaca por ser muy barato, saliendo, por tanto, muy rentable para los medios.

“Muchos tienen la idea de que un tertuliano es un señor que habla de todo y no sabe mucho, pero gana un pastón”, describía con estas certeras palabras la opinión predominante de la población sobre los tertulianos.  Varios asistentes asistieron en apoyo a esta descripción de los tertulianos demostrando que Paloma no se equivocaba. El boom de estos coloquios ha coincidido, curiosamente, con el desprestigio de la clase política.

A pesar de la gran cantidad de tertulias, el número de tertulianos es bastante reducido. “Los tertulianos están en tertulias de varios medios a la vez”, explicaba Paloma Abejón. Además, es normal ver una mayor cantidad de hombres que de mujeres.

Durante toda la charla, la ponente mantuvo la idea de que “la opinión es una gran responsabilidad”, ya que se la transmitimos a los demás. Debemos tener unos conocimientos previos, que serán la base sobre la que la asentemos. Mientras la exponemos, Paloma nos advirtió que “no vale todo”: caer en determinadas actuaciones, como mentir o insultar, es un gran error.

Unos consejos que no pillaban en frío. La mañana había comenzado con una mesa redonda, ‘De la hemeroteca a la biblioteca’, formada por los editores Alberto Rodríguez, de Libros del K.O., y Eva Serrano, de Círculo de Tiza. A lo largo de una hora, los asistentes pudieron disfrutar de unas muy interesantes reflexiones por parte de ambos, quienes, además, compartieron algunas anécdotas personales. Destacaron que la clave de un editor “es el tiempo”.

“Esperemos que cambie el mundo radicalmente. Estamos ante una nueva generación de autores”, presagió Rodríguez, que comenzó a hablar de los cambios que estaba observando y de cómo creía que iban a progresar. Y es que los avances actuales han abierto muchas posibilidades; hoy “todo el mundo es escritor, todos tienen un blog, todos tienen una historia y pocos leen”, comentaba Serrano.

Se habló también que la realidad, contemplada desde un punto literario, le interesa a mucha gente. El representante de Libros del K.O. explico que generalmente “encargan libros”, es decir, proponen un tema a un periodista que creen que puede elaborar un gran trabajo sobre esa tema.

La mañana concluyó con un último debate: ‘La crónica deportiva como género de opinión’; dirigida, esta vez, a los amantes del deporte. Desde el principio, propició un ambiente acogedor y se pudieron escuchar las risas de los asistentes; es más, las carcajadas prácticamente no cesaron durante las intervenciones de Hughes y Juan Tallón. Podemos decir que lograron ganarse a un público hambriento –era prácticamente casi la hora de la comida – con su humor y formas de expresarse.

A pesar de que acabaron hablando a ratos del periodismo en general, se centraron en el deportivo. “Del fútbol se puede generar algún tipo de belleza”, aseguro Tallón, que declaró escribir para la gente a la que no le gusta el deporte rey, pero disfruta leyendo sobre ello. Por otro lado, Hughes destaco la importancia del lenguaje deportivo, cómo se ha ido creado, además de comparar el periodismo deportivo con el antiguo periodismo.

“Me gusta que la columna exija un trabajo arduo”, confesaba sonriente Juan Tallón a los pocos de minutos de comenzar. Si le sale muy fluida, se preocupa. Necesita pensarlo más, que le cueste, que sea un reto. Hughes, por su parte, sentenció: “Al hablar de la columna, no puedo evitar hablar de cómo lo deportivo se había acabado convirtiendo en un atributo más del columnismo”.

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