CELIA GALLEGO  |  Fotografías: Celia Gallego  |

Una casualidad hizo que las fotografías de Vivian Maier fueran descubiertas en el año 2007 en una subasta. Una obra compuesta por más de 120.000 imágenes, películas en súper 8 mm y 16 mm e innumerables carretes fotográficos sin revelar: autorretratos, fotografía de las calles donde vivía, los niños a los que cuidaba y anónimos. Dos años antes de su fallecimiento, la precursora del selfiesalía del anonimato y póstumamente se convertiría en una de las fotógrafas más emblemáticas de la Street Photography.

El museo Patio Herreriano acoge “El Autorretrato y su doble”, una selección de selfies y diferentes fotografías de retrato que la fotógrafa Vivian Maier realizó en Nueva York y Chicago durante su vida. De raíces francesa y austrohúngara fue niñera durante cuarenta años. Cuidadora de niños y observadora del mundo real, sería un joven John Maloof quien descubriría a esta autora tras comprar una caja con ciento veinte mil negativos fotográficos a una casa de subastas en NorthwerstSide de Chicago.

“Era socialista, feminista, crítica de cine y campechana. Aprendió inglés yendo al teatro porque le encantaba. Solía llevar chaqueta de hombre, zapatos de hombre y un sombrero grande. Estaba tomando fotografías todo el tiempo y luego no se las enseñaba a nadie” Afirmaba Maloof quien tan sólo necesitaba esas fotografías para la realización de un libro que estaba escribiendo pero de no ser por el artista Allan Sekula la obra de la fotógrafa habría acabado dispersa y readquirida por distintos compradores de internet.

El que fue su descubridor, conmovido por la fotografía que realizaba la autora, compró su misma cámara Rolleiflex e intentó imitar el estilo que Maier había dejado grabado en sus negativos. Fue entonces cuando Maloof comprendió el ojo y don que la neoyorkina tenía.

La vida de Vivian Maier está envuelta en numerosas incógnitas aún tras haber sido investigada minuciosamente. Precursora del selfie del siglo XXI, realizó numerosos autorretratos en los baños, en reflejos de cristales, coches y espejos de las calles norteamericanas. Todo ello sin que el mundo supiera nada de su trabajo. Por y para ella, quizá esa fuera la clave del éxito y el mensaje tan potente que transmite su trabajo, alguien anónimo que fotografía por placer, sin la presión de un público entregado.

En su época como niñera, lo primero que pidió al llegar a la casa donde trabajó fue una habitación propia. Una Virginia Woolf de la fotografía que necesitaba un cuarto donde crear y sólo aquellas cuatro paredes son conocedoras de lo que ocurrió en ellas durante años.

La exposición está comisariada por Anne Morin quien anteriormente ya había llevado la exposición “Vivian Maier. In Her Own Hands” y quien trajo por primera vez su obra a Europa en la Sala de San Benito de Valladolid en 2013. La propia comisaria afirma que la obra de Maier es una búsqueda frenética y desesperada de su propia identidad. Actualmente sus fotografías elegidas para la exposición no son ni la mitad de todo el trabajo realizado por la autora durante toda su vida. John Maloof está, a día de hoy, realizando una gran labor de tratado, revelado y archivado de los carretes aún sin revelar, fotografías aún sin haber sido vistas y películas que Vivian grabó.

Una selección de artísticas autofotografías donde la autora se encuentra en una sombra, reflejada o jugando con los espejos que se puede encontrar. La exposición “El autorretrato y su doble”, que consta con un total de ochenta y tres autorretratos de la artista y 8 vídeos realizados por ella misma, podrá ser visitada hasta el 23 de abril de este 2019 en el Patio Herreriano.

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