MANUEL DE LA FUENTE BAÑOS  |  Forografías: Nicolás Alcalá y Manuel De La Fuente  |

El ciclo Seminci Transmedia presenta una nueva propuesta de cine de vanguardia en la 63 edición del Festival. Engloba innovación técnica y vanguardia artística con las nuevas formas de cine en realidad virtual y live cinema. En la sala experimental del Teatro Zorrilla se puede disfrutar de la película Melita, del 24 al 26 de octubre.

El ciclo dentro de su sección realidad virtual nos trae en 10 pases una selección de películas en nuevos formatos y soportes. De entre los seis títulos internacionales que ofrecen, hemos podido disfrutar del segundo pase de la propuesta cinematográfica titulada Melita, producida en 2017. La obra de animación norteamericana dirigida por Nicolás Alcalá y producida por la extinguida Future Lighthouse, en sus 24 minutos de duración, nos transporta a un mundo que ha colapsado. Una distopía donde el hombre se enfrenta a su extinción.

Melita / Fotografía: Nicolás Alcalá

Melita nos cuenta en realidad virtual que en el año 2016, el planeta está al borde del final debido al cambio climático. Anaaya, una científica inuit excepcional, es elegida para encontrar un planeta nuevo donde los humanos puedan sobrevivir. Acompañada por Melita, una inteligencia artificial muy avanzada, que debe ayudarla en su cometido. Juntas frente al tiempo que se agota, tienen que lograr encontrar el planeta adecuado para la supervivencia de la especie humana. La relación entre las dos protagonistas evoluciona hasta una drástica decisión que condiciona el futuro de ambas y de la humanidad.

Si nos extrapolamos de la espectacularidad de la recreación virtual y nos centramos en el guión de Melita, nos habla de un mundo distópico, donde la humanidad está al final de su existencia. La obra nos recuerda las referencias de grandes autores, escritores, pintores, músicos, directores de cine, que anteriormente trataron el tema de la insignificancia del ser humano frente a la naturaleza y el universo. Las obras pictóricas de Caspar David Friedrich, entre ellas “Caminante ante un mar de niebla ” o Pieter Brueghel el Viejo con “El triunfo de la muerte”. Directores de cine como Lars von Trier con “Melancholia” o Andrew Stanton con “Wall-E” en otra obra de animación como Melita. Todos se han adentrado en responder una de las preguntas existenciales para el ser humano, ¿qué hacemos aquí? La película de Nicolás Alcalá nos narra, con la belleza y la poética, el devenir de la humanidad y su personal respuesta.

La película se proyectó en la primera sección de Realidad Virtual del Festival de Venecia en su edición 74ª, y además se seleccionó en el Venice Gap-Financing Market, para financiar su continuación. Melita nos descubre un nuevo formato y soporte de visionado para el espectador, la revolución virtual. Como sucedió en 1895 en una de las primeras sesiones cinematográficas de los hermanos Lumière de su película “La llegada del tren”, en una oscura sala de un café de París, el público se inclinó aterrorizado en sus sillas ante la visión de una enorme locomotora acercándose de manera inexorable hasta los límites de la pantalla cinematográfica. Se iniciaba una nueva revolución para la humanidad. Ahora, nos encontramos frente a una nueva revolución, la realidad virtual. Tanto en la forma de ver el cine, unas gafas nos permiten disfrutar completamente del campo visual humano, como con el sonido con unos auriculares captando el entorno y la música.

Melita y la revolución virtual / Fotografías: Nicolás Alcalá y Manuel De La Fuente

El formato nos permite sentir en totalidad la experiencia de un mundo virtual. Un mundo que nos acerca más a la idea global del director, nos sentimos así más integrados en el entorno que el autor nos quiere transportar. Pero esto también permite al espectador crear su propio punto de vista, que puede desvirtuar el del creador de la película. Tenemos mucha más información y podemos desviarnos del punto principal de la historia. Es una búsqueda constante dentro de la localización que se nos presenta y nos sentimos dentro de esta como un ojo privilegiado. El nuevo formato virtual nos permite ser directores, decidimos donde poner nuestro encuadre y qué visión tomar.

Un nuevo formato y soporte de cine que nos ofrece otra manera para disfrutar del séptimo arte, donde ver la  realidad que nos quiere representar el director. Enriqueciendo su mirada con la nuestra, y haciéndonos sentir más integrados en la historia que nos quiere contar.

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