Texto realizado por Paquita Saez Grao, voluntaria del Comité de Solidaridad con África Negra de Albacete. Fragmento y fotografía cedidas por la Asociación UMOYA de Valladolid

Con motivo del día internacional de la mujer, he hecho una reflexión, sobre la mujer africana, que quiero compartir con vosotros así como lo he hecho con otros grupos. Esta reflexión está enriquecida, por mi experiencia y mi estancia de 10 años en el Congo.
Periodo que me marcó en positivo y del que me atrevo a decir que fue el mejor de mi vida
hasta ahora.

Mi convivencia con sus gentes, su cultura, sus valores profundos, su dignidad, cercanía y
acogida siempre, su manera de concebir la vida, sus gestos de humanidad, encarnados
visiblemente en la mujer, me marcaron, me enriquecieron y me engancharon.
África engancha siempre y lo saben quiénes han vivido y compartido con ellos algún tiempo.
África va conmigo siempre. Como dice un proverbio congoleño: “Nunca se borrarán las
huellas de las personas que caminaron juntas.“

Hoy tengo la suerte de seguir en contacto con África desde el comité de Umoya de Albacete. Con el África de allá y con el África de acá, con los que viven entre nosotras. Con mujeres con las que compartimos muchos momentos en actividades diversas, y que me siguen asombrando por su inteligencia, su creatividad, su alegría, su fuerza y esperanza para superar tantas dificultades como se encuentran en esta España nuestra.

De la mujer africana, resalto que son ellas, el 52% de la población africana, las que con su
valía, empuje e imaginación inventan formas de sacar a su familia adelante. Su aportación a la supervivencia del continente africano es sobradamente demostrable ya que en muchos casos ellas son la única fuente de ingresos.
Las mujeres africanas producen el 80% de los alimentos básicos del continente. El 60% de las mujeres se ocupa del sector agrícola y alimenta al 40% de las familias. Esto es así aunque se intente vincular a la mujer africana al espacio privado de la reproducción.

El nuevo contexto que vive África, ha empujado y está empujando a las mujeres africanas, a un cambio de mentalidad y de comportamiento que les está abriendo el acceso a espacios de poder cada vez mayor, a pesar del peso de la tradición, todavía muy grande y que mantiene a la mujer en inferioridad frente al hombre y la somete a ciertas costumbres que les dificulta para ir abriéndose caminos. Aunque es verdad que en África la tradición convive con la modernidad.

Las mujeres africanas no tienen miedo y se han unido en plataformas nacionales, regionales y a nivel internacional desde donde se han dado a conocer, comparten sus problemas y luchan juntas ante las injusticias que sufren. Ellas están demandando, con firmeza, el puesto que merecen y que les corresponde y siguen luchando por ocupar puestos importantes en la sociedad y en la política.
Hacen valientes denuncias y son creativas en la elaboración y realización de nuevas
propuestas.

Las mujeres son hoy el motor de la economía en África y su papel en la pacificación y
reconstrucción de sus países, imprescindible. Siempre que les han dejado han participado
activamente en todas las áreas de la sociedad africana.

Las mujeres africanas saben que empoderar a la mujer es un modo muy efectivo, viendo su valía,su arranque y eficacia para lograr el desarrollo en sus múltiples vertientes. Pero ellas reclaman que su empoderamiento no debe promoverse por su carácter instrumental, sino por el valor intrínseco de la equidad y la no discriminación de las mujeres, ya que los derechos de las mujeres son derechos humanos y solo por ello deben ser promovidos y defendidos.

Me parece importante señalar que las mujeres africanas se han negado a jugar un rol de
víctimas y han comenzado a reivindicar su derecho a formar parte en todas las negociaciones para reconstruir y mejorar sus países promoviendo una cultura de la paz y la no violencia.

Las mujeres africanas han conseguido, con su lucha, un espacio de presencia y participación en gobiernos nacionales y en espacios internacionales, como la ONU y sus organismos.

Hoy tenemos mujeres presidentas de gobiernos, un importante porcentaje de parlamentarias, mujeres presidiendo la U.A (unión africana), mujeres premios Nobel de la paz, etc. y todo gracias a su tesón y lucha constante. Todas estas mujeres, en puestos importantes, se destacan por su inteligencia, por su saber gobernar y por su compromiso con el pueblo.

Cada vez son más las mujeres que reclaman que se incluya su aporte al desarrollo del
continente y son la gran esperanza de la sociedad africana.

La lucha de las mujeres continúa, queda mucho camino por recorrer para el reconocimiento de la mujer, pero ellas se siguen movilizando para denunciar realidades que las siguen
esclavizando y para reclamar leyes más justas y que se cumplan.

Quiero terminar con las palabras de una poetisa africana: ELISA KIDANE, “una fuerza nueva les nace dentro y les empuja a apresurar el paso para dar vida a su sueño milenario de justicia y liberación. Las mujeres siguen transformando el dolor en fortaleza”

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