Mayela de Castro García | Fotografía: Twitter  |

El Museo de la Ciencia de Valladolid acoge desde el 4 de septiembre la exposición “La Ciencia según Forges”. La muestra estará disponible hasta el 2 de noviembre, con entrada gratuita. En ella, recopila 66 de las viñetas más famosas del humorista, bajo la temática de la ciencia y la tecnología, publicadas en El País entre 1995 y 2018

El contenido de estas ilustraciones trata cuestiones universales como el origen de la vida, la evolución humana, la teoría de los agujeros negros, la pérdida de la biodiversidad, el cambio climático o viñetas dedicadas a científicos como Darwin o Einstein. Además, Forges dedicó algunos de sus dibujos a la reclamación de mayor atención y recursos al ámbito científico y a la comunidad investigadora. De esta forma, consiguió reivindicar y aludir a los recortes presupuestarios y a los eternos becarios.

¿Quién fue Forges?

Antonio Fraguas de Pablo, también conocido como Forges, nació el 17 de enero de 1942 en Madrid. Donde creció y se desarrolló junto a sus nueve hermanos. Recibió grandes influencias desde pequeño al ser hijo del periodista y escritor gallego Antonio Fraguas Saavedra y de María Ascensión de Pablo López.

Tanto fue así, que su ánimo por convertirse en dibujante de chistes vino de la mano de su padre. Poco a poco, Forges comenzó a caracterizar sus dibujos en viñetas con un estilo propio, distinguido por bocadillos con perfiles muy gruesos y la introducción de palabras inventadas como “stupendo”, “esborcio” o “tontolcool”.

Comenzó su carrera en TVE, a los 14 años, donde ejercía de técnico, mezclador de imagen y coordinador. En 1973 pidió una excedencia para seguir el consejo de su padre, dedicarse al humor gráfico. Su primera viñeta se publicó en mayo de 1964, en el diario Pueblo. Pero empezó a ser conocido por sus viñetas en el diario Informaciones, donde estuvo desde 1967 hasta 1979.

El humorista se abrió camino por diversas ramas mediáticas, es más, colaboró con las principales revistas españolas de humor; La CodornizEl Jueves Hermano Lobo. Y en diarios de información general, como Diario 16El MundoEl País. También participó en programas de radio como ProtagonistasLa Ventana o en RNE y en televisión apareció en Y sin embargo te quiero y Deforme Semanal.

En 1975 dio el salto a la gran pantalla, donde dirigió la película País S.A. Y más adelante, en 1977, realizó el mismo cargo en El bengador gusticiero y su pastelera madre. Junto a ellas,  lideró cuatro series de humor, siendo al última Deforme Semanal en 1991, emitido en el canal Telemadrid.

Carteles de las películas de Forges. Imágenes de FilmAffinity

La ambición del artista quedó reflejada en sus diversos librosEl libro de Forges, Forges 5 e  Historia de Aquí. Además de estos, publicó varias novelas junto a su mujer, la periodista Pilar Garrido. La primera Doce en Babilonia en 1992 y dos libros llamados Del guateque al altar y La Posguerra vista por una particular y su marido.

Obtuvo varios galardones como el Premio Nacional de Periodismo Pedro Antonio de Alarcón (2013), las Medallas de Oro al Mérito del Trabajo (2007) y al Mérito de las Bellas Artes (2011), Premio Ondas Mediterráneas en 2011. Recibió el titulo de Doctor Honoris Causa por la Universidad Miguel Hernández de Elche y por la de Alcalá de Henares, donde fue también catedrático en Humor y miembro de honor del Colegio de Periodistas de Catalunya.

Finalmente, Forges falleció el 22 de febrero de 2018 en Madrid, a la edad de 76 años a causa de un cáncer de páncreas. A la conmoción de su muerte, que dejó en herencia sus satíricas viñetas. Se le suma la orfandad de una larga lista de personajes, como los náufragos de una isla aburrida, las ancianas con la tecnología, Mariano el burgués frustrado o los oficinistas cabreados.

Todos ellos, que reflejaban de manera humorística el costumbrismo y la crítica social, con una fuerte visión crítica hacia las situaciones de la vida cotidiana. Abrieron paso a una nueva generación de humoristas gráficos, que proseguirán por el camino trazado y  despedirán a Forges con su cálido “aquí un amigo”, mensaje con el que terminaba cada tweet.

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