La comedia, a juicio

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ANTONIO RUBIO MARTÍNEZ  |  Fotografía: Pixabay  |

Tras un chiste de mal gusto siempre viene el debate entre los que se ríen y los que no. Unos justifican su risa mientras los otros hacen lo mismo con su silencio. Unos muestran rechazo al autor y otros lo apoyan. El rol no es siempre el mismo y hay quienes hoy se ríen pero mañana no, aunque la broma sea parecida. Este debate va más allá de la calidad del comentario y la capacidad de este para hacer reír. Lo que se discute es si el humor debe tener límites.

Este es el debate que divide a España en estos momentos, cuando el cómico David Suárez ha sido juzgado por un chiste publicado en su cuenta de Twitter. El chiste en cuestión habla de una persona con síndrome de Down, un claro ejemplo de lo que se conoce como humor negro. Según la RAE el humor negro es ‘humorismo que se ejerce a propósito de cosas que suscitarían, contempladas desde otra perspectiva, piedad, terror, lástima o emociones parecidas.’ El twitt, publicado hace más de dos años, es el siguiente.

El dilema entre si la broma es graciosa o no, paradójicamente, no viene al caso. Es cuestión de cada uno y de su sentido del humor esbozar una sonrisa, reírse a carcajadas o poner cara de espanto. Este es un problema de ética que vuelve a plantear la famosa pregunta: ¿El humor tiene límites?

El cómico británico Ricky Gervais ha hablado sobre esto en alguna ocasión. Admite que si alguien se ofendiese por una broma suya no pediría perdón. No impone unos límites al humor, pero avisa que hay que estar atento al contexto en el que se hace un chiste. Como anécdota, durante su gira Supernature llegó a decir que el humor debería ser ‘como tirarse un pedo en el funeral de un niño’.

Para la justicia española parece que sí los tiene, ya que David Suarez se podría enfrentar a un año y diez meses de cárcel, además de una multa de más de 3.000 euros. Esto se sumaría a la inhabilitación de su actividad en Twitter durante cinco años. Este castigo es el que ha pedido la Audiencia Provincial de Madrid en un juicio que comenzó el pasado 29 de octubre por lo que se ha considerado un delito de odio. Esta broma también le costó al cómico su trabajo en Los 40 Principales.

Son muchos los que defienden esta sentencia, como familiares de personas con síndrome de Down, asociaciones… Alegan que no se pueden hacer este tipo de bromas, ya que es un contenido ‘humillante y vejatorio’. Este colectivo lleva muchos años luchando por normalizar su situación y la de sus familias e intentan que, por ejemplo, se deje de usar esta enfermedad como insulto.

Pero, en general, son muchos más los que defienden al artista basándose en varios argumentos. Uno de ellos es que para él la comedia, como para muchos otros, es la forma en la que se gana la vida. Se trata de su trabajo. El estilo que emplea se caracteriza por hacer uso del humor negro y una comedia irreverente. De hecho, el humorista Andreu Buenafuente le despidió de su programa por reírse de él. La inhabilitación de su cuenta en la red social conllevaría la imposibilidad de llevar a cabo su trabajo, precisamente como consecuencia de trabajar.

Otro argumento de quienes defienden a Suárez es que hay muchos otros contenidos, situaciones o comentarios realizados por otros que han salido impunes siendo incluso más ofensivos. Es injusto llevar a juicio un chiste viendo como está el patio.

Esta denuncia ha sido vista y criticada como un atropello a la libertad de expresión en nuestro país. Muchos colegas de profesión, mostrando su apoyo, han admitido que se esta volviendo peligroso hacer chistes en España. No se sabe cuándo uno se puede meter en un lío por querer hacer reír a la gente. Entre quienes han defendido públicamente al acusado se encuentran Buenafuente, Quique Peinado, ElXokas, Rubén Sánchez o Luis Piedrahita.

En el juicio, David Suárez se defendió diciendo que hace este tipo de chistes ‘no con intención de vejar a nadie, sino de hacer reír. Soy cómico e intento hacer reír y es algo que no tiene nada de malo.’ También afirmó que en su trabajo ha creado un personaje, pero él personalmente no es así y considera absurdo pedir perdón por un chiste. Días después bromeó sobre el proceso diciendo que ‘el fiscal llegó tarde y dijo “perdón por el retraso”, y esto no es broma’.