El K-pop: un éxito más allá de la música

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SOFÍA LÓPEZ DÍAZ  |  Fotografía: Freepik  |

El fenómeno musical surcoreano que arrasa en todo el mundo, más conocido como K-Pop, se ha convertido en una industria que factura millones y millones de dólares al año y bate récords en el resto del mundo, incluida España.

El K-pop va más allá de la música, es una mezcla de performance, talento, redes sociales ganando seguidores al minuto y una comunidad de fans muy consolidada. Además, este género mezcla distintos estilos como el pop, hip-hop y música electrónica. Lo vuelve un fenómeno que trasciende barreras musicales y crea nuevas subculturas entre los más jóvenes.

Este género musical no es tan nuevo como parece, sus inicios se dan a finales de los años 90 cuando empezaron a surgir varias bandas coreanas con sonidos occidentalizados, llamando mucho la atención de los públicos. Esta expansión cultural coreana recibe el nombre de Hallyu u ola coreana.

Pero su fama se extendió por España y el resto del mundo gracias a PSY y su canción Gangam Style en 2012. Este éxito se viralizó gracias a su pegadizo estribillo y coreografía, llegando a batir el récord de visualizaciones de la historia de YouTube, con más de tres mil millones.

Gracias a su éxito en la actualidad se presentan como el sexto mercado musical, con distintos grupos como BTS, Stray Kids, Blackpink y muchos más.  Llama la atención que el K-pop desde la estética es novedoso con diversas puestas en escenas, coreografías, incluso, el maquillaje son elementos que llaman mucho la atención. Además, juegan con la creatividad, ya que sobresalen por adaptar y cambiar sus géneros musicales durante una canción.

Pero, sin lugar a duda, la fama de estos idols se da gracias a su solidad comunidad de fans, que apoyan su carrera y los promocionan en las distintas redes sociales. A su vez, los artistas coreanos se esfuerzan por crear un gran vínculo con sus fans, mediante estas plataformas online. En esa misma línea como han aumentado sus fans en occidente, es más fuerte su comunidad por países, según comenta Iris Sánchez exalumna de la Universidad de Valladolid, que centró su TFG en este ámbito, esta comunidad se genera, ya que ‘a la hora de empezar a escuchar música alejada de las corrientes dominantes en nuestro país (música en inglés o en español), necesitas un empujón de círculos de tu entorno o haber conectado con anterioridad con elementos culturales de Asia en general’.

Por otra parte, los artistas coreanos están creados para ser un modelo que seguir para sus fans. Son en gran parte prefabricados, pues las empresas detrás de estos artistas no solo se dedican a producir músicos, sino que controlan toda su carrera. Con tanto perfeccionismo es de esperarse una gran formación por parte de estos artistas, pero a su vez significa mucha presión.

Comienzan su formación a una edad muy temprana, 12 o 13 años, se les denomina como trainees o aprendices. Pueden durar años en este proceso, hasta que se les considere suficientemente bueno para pasar a ser un Idol.  Su entrenamiento es duro, casi militar, donde no solo les presiona para ser buenos artistas, también para  tener fortaleza mental.

Con esto no buscan solo sacar artistas que sepan cantar y bailar, sino que puedan manejar su vida. Esto no quita la ansiedad que viven diariamente. Como explica Sánchez, su trabajo debe ser mejor que el de los demás y eso es una presión constante.