Juan Cruz: “Ahora la escritura se parece a la guía de teléfonos”

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Juan Cruz y Angélica Tanarro en la Sala Miguel Delibes. Fotografía de Irene Herrero.
Ainhoa Jiménez Arranz  |  Fotografía: Irene Herrero |

“Qué responsabilidad, ante Delibes. Ante tantos Delibes” eran las primeras palabras que pronunciaba Juan Cruz, ya sentado en su sillón encima del escenario. Una frase que sonaba irónica cuando a tan solo unos minutos de la charla, un periodista se le había acercado con una admiración parecida y un brillo en los ojos. Y, después, le había pedido a una estudiante de periodismo que le sacase una foto con él.

Juan Cruz en la Sala Miguel Delibes. Fotografía de Irene Herrero.

En la sala Miguel Delibes del Teatro Calderón, se asistía al XIII acto de Cronistas del siglo XXI. Juan Cruz y Angélica Tanarro, cofundadora de la edición segoviana de El Norte de Castilla, mantenían una charla sobre la actualidad política y social, la profesión periodística y los retos a los que se enfrenta. El cronista cuenta con una larga y exitosa carrera periodística entre la que destaca el haber sido fundador del diario El País en 1976. Pero, sus ansias de escritura y conocimiento pronto le llevaron a convertirse también en novelista con Crónica de la Nada hecha pedazos, publicada en 1972. Con esta obra, consiguió el premio Benito Pérez Armas. Además, en la actualidad forma parte de la dirección de El País y colabora en la Cadena SER. También, es profesor invitado de la Escuela de Periodismo de El País.

Juan Cruz había comenzado la intervención mostrando su admiración por Delibes. Y continuó contando al público cómo descubrió al periodista vallisoletano gracias a una profesora de literatura vallisoletana que tuvo en la Laguna: “Cuando yo leí las ratas me sentí como uno de aquellos muchachos y, así, aprendí la paciencia de contar.”. El periodista que daba nombre a la sala en la que se encontraba era para él un claro ejemplo de una escritura “paciente”. Así, a través de su ejemplo, señaló al público que ya habíamos pasado la “época de andar contando. La época de Ferlosio. En la que eran capaces de parar lo que ocurría para fijarse en los detalles”. Y, de la misma forma, se lamentaba de la poca importancia que se le da a lo que ocurre en la narración actual. “Las literaturas veloces han irrumpido en la literatura y han intentado, con éxito, dañar la poesía”.

Charla de Juan Cruz. Fotografía Irene Herrero.

“Ahora la escritura se parece a la guía de teléfonos”, sentenciaba Juan Cruz. El cronista ponía como ejemplo contrario al “nuevo periodismo” la labor que hizo Ben Bradlee, director del Washington Post, y que tuvo la paciencia de esperar el tiempo necesario para comprobar la información que tenía entre manos. Y, en especial, para que esa información no pervirtiera a la sociedad y a los resultados de las elecciones que se estaban gestando durante sus investigaciones.

Sin embargo, nos encontramos en una época en la que “los periodistas se jactan de haber comprobado rumores siendo, todavía, rumores”. Y esto es, en parte, lo que ha llevado al desastre periodístico actual. Ya que se ha creado una imagen perversa de la realidad y ya no se sabe de dónde vienen las noticias, por lo que se está viviendo un periodo muy oscuro en el periodismo. En sintonía con esto, el periodista advertía que el uso indiscriminado de fuentes que nunca se concretan sirve para manipular a la gente; es “una de las grandes artimañas del periodismo contemporáneo para engañar a la gente sobre lo que es el periodismo”.

Pero, volviendo al ritmo de la escritura, Cruz cree que “un periodismo apresurado junto a una política apresurada está ayudando a agravar la situación actual”. A esto, se une el “ruido” en el periodismo que lleva una distorsión de las palabras. Y esto, ¿a dónde nos conduce? A que el problema se va extendiendo más allá de las fake news, pues lo más grave es “la naturalización de lo falso como parte de la información”. La vuelta al rumor. Esto es así porque uno tiene que saber para poder formar un juicio. Y si no se ve arrastrado por ello. Frente a esto, señala que, si fuera de otra forma, ahora mismo tendríamos instrumentos democráticos para desmontar la política. Sin embargo, la situación se ha vuelto tan grave porque el periodismo debería ser educativo y formativo, pero “está corrompido por la mentira”. Y de ser así, nuestra sociedad va a sufrir y, lo cierto, es que lo está haciendo.

En segundo término, Juan Cruz señaló que los periodistas hablan de libertad de expresión cuando esto le corresponde a la ciudadanía y no a ellos. Le están hurtando a la gente, pues para poder tener libertad de expresión se necesita libertad para pensar. Aunque esta última suponga un enorme riesgo.

Juan Cruz y Angélica Tanarro. Fotografía de Irene Herrero.

La moderadora Angélica Tanarro habló de la relación de Cruz con el periodismo cultural. Sin embargo, este concluyó diciendo “yo no sé a qué estoy vinculado. Yo soy periodista porque hablo con la gente… a mí lo que me gusta es contar lo que le pasa a la gente”. Y, esta reflexión le llevó a contar una anécdota en la que narraba que se encontraba en el médico cuando vio a un niño con los ojos llorosos. Esta escena le producía pena, así que se acercó a él y le preguntó:

“-¿Qué quieres ser en la vida?

– No sé, dijo el niño.

-Pues entonces vas a ser periodista”.

La conclusión de Juan Cruz no es de extrañar proviniendo de un ávido lector. Aunque no siempre pudo ser así. Tal como el cronista reveló al público, el primer contacto que tuvo con la prensa fue a través de un recorte de un periódico que su madre le leía cada día y que terminó sabiéndose de memoria. Aunque a los 9 años todavía no sabía leer, cuando pudo hacerlo ya tenía “la sintaxis de la radio”. Empezó a escribir crónicas de lo que escuchaba en la radio y, con 13 años, hizo su primera crónica de fútbol que mandó al semanario Aire Libre. El medio decidió publicarle la crónica, con una entradilla en la que señalaban que estaba muy dotado para la sintaxis. Juan Cruz admite que nunca supo que quería decir eso, pero a la vez señala que detrás del ritmo se encuentra la escritura y el sonido de la lectura. “Y a mí eso me lo dio la radio. Le estoy profundamente agradecido a la radio y al fútbol porque la conjunción de ambos me hicieron periodista y escritor.”

El periodista confesaba que le encanta escuchar a la gente hablar de libros. “A veces iba a la plaza porque había gente que venía del exilio o de América y me enseñaba libros (de autores prohibidos por el régimen como los) de Unamuno, María Zambrano, etc. Su pronta pasión por la lectura, que explica diciendo que “leer te hace una persona porque compartes un montón de experiencias que no están dentro de tu casa y te hacen volar”, le permitió conocer a personajes como Vargas Llosa, García Márquez o Julio Cortazar.

Juan Cruz y Angélica Tanarro. Fotografía de Irene Herrero.

En relación con su propia literatura, en concreto, con su último libro, señala que “estamos alimentados para ser perfectos. No lo somos, pero exigimos de los demás una perfección de la que no somos capaces”. Con esto, quiso mostrar que la profesión periodística es cruel. Es una profesión peligrosa porque el periodista tiene que estar muy seguro de lo que publicar. Pero, la realidad es que los profesionales de la información se piensan que podemos decir cualquier cosa y al día siguiente pedir perdón por habernos equivocado. “Pero la realidad es tu equivocación ya está circulando. Ya estás arrastrando con tus palabras, con tus prejuicios, la vida de otro y, de eso, no se va a recuperar jamás.” Y, de esa forma, Juan Cruz sentenció:

“es mucho más fácil creer que dudar. Sin embargo, ahora la certeza proviene del rumor.”

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