‘Luisa Cuesta’, la nueva aula para homenajear a la primera profesora de FyL

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Luisa Cuesta Gutiérrez (Medina de Rioseco, 1892 – Madrid, 1962), la primera profesora que impartió clase en la Facultad de Filosofía y Letras de la UVa, ya tiene aula con su nombre: la número 19, situada en la planta baja del edificio, y más concretamente, en la estancia que acogía hasta hace unos meses la sede de Negociado.

El pasado viernes 22 de mayo, tuvo lugar este ‘bautismo’ con el que se pretende, en palabras de la propia Universidad“reconocer la figura y la trayectoria profesional” de la profesora, archivista e investigadora, cuya familia participó en el homenaje.

Aunque desconocida para muchos, la trayectoria de Luisa Cuesta está estrechamente ligada a la historia de nuestra facultad. Licenciada en Filosofía y Letras, Cuesta desempeñó en ella labores como docente entre 1918 y 1921, año en que accedió por oposición al Cuerpo de Facultativos Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos poniendo rumbo a Galicia.

En 1930, la riosecana se doctoró en Historia en la UVa y comenzó su andadura en la Biblioteca Nacional, que la acogió entre los miembros de su plantilla en dos ocasiones. La primera de ellas se desarrolló entre 1930 y 1939, momento en que, concluida la Guerra Civil, se vio apartada de sus funciones a causa de un expediente de depuración. Algún tiempo después, en 1945, regresó a la institución para permanecer allí hasta el momento de su jubilación, que alcanzó como  jefa de la Sección de ‘Hispanoamérica’ tras obtener el cargo en 1949.

La nueva aula no es el único reconocimiento que ha brindado la Universidad de Valladolid a Cuesta. Durante el mes de marzo, el vestíbulo principal de Filosofía y Letras acogió una exposición sobre “la presencia de las mujeres como estudiantes, profesoras, y miembros de la administración y servicios del centro desde 1917 hasta 1975”. Entre los muchos nombres propios que se podían encontrar, figuraba el de Luisa, una muestra más del agradecimiento de la UVa al valioso papel desempeñado en el ámbito académico por sus profesoras. A todas ellas: gracias.

Texto y fotografía: Patricia Luceño