ELVIRA CAFARO  |  Fofografías: cedidas por los entrevistados

El proyecto Erasmus permite a los jóvenes universitarios europeos pasar un periodo de estudio en el extranjero, de un mínimo de 3 meses a un máximo de 12. La palabra “Erasmus” es el acrónimo de European Community Action Scheme for the Mobility of University Students. Se trata de un programa de movilidad que promueve el intercambio de estudiantes entre las diferentes Universidades de toda Europa.

La idea del proyecto Erasmus+ nació a finales de la década de 1960 con Sofia Corradi, profesora de Bologna conocida como “Mamma Erasmus”. En junio de 1987 se logró un acuerdo entre los países miembros de la Unión Europea que tenían un objetivo común: facilitar la movilidad universitaria. Durante sus 32 años de existencia ha permitido a más de 9 millones de ciudadanos europeos estudiar o trabajar en el extranjero.

Según los datos de la Comisión Europea de 2017, el Erasmus es cada vez más inclusivo e internacional y transmite a los estudiantes que deciden vivir en el extranjero sentimientos más europeos. Cada año llegan a la Universidad de Valladolid muchísimos estudiantes de todos los países de europeos y de otros continentes.

Matteo es uno de los numerosos estudiantes Erasmus que han pasado un periodo estudiando en la Universidad de Valladolid. La carrera que cursa en Italia es Comunicación pública y política, pero durante un cuatrimestre ha estudiado asignaturas del Grado en Periodismo. Después, ha vuelto a su universidad de procedencia, la Universidad de Turín.

Los primeros días vallisoletanos de Matteo coincidieron con las fiestas locales, en las que él pasaba las mañanas y las tardes conociendo la ciudad, mientras que por las noches conocía a gente saliendo de fiesta. A su vez, ha vivido con un grupo de amigos que se ha convertido en su familia a través de experiencias comunes, viajando, compartiendo sus momentos felices y también sus temores.

Pero los meses pasados de Erasmus no fueron solo fiestas y viajes, como él mismo cuenta: “al principio me costó seguir las clases en otro idioma, pero por suerte el italiano y el español son bastante parecidos y por eso era capaz de entender los que los profesores decían y tomar los apuntes”.

Por lo que respecta al ámbito académico, Matteo, a través de su experiencia, ha notado muchas diferencias entre la Universidad italiana y la universidad española y, más específicamente, ha llegado a la conclusión de que la universidad italiana proporciona las bases teóricas, dando menos importancia a las prácticas, mientras que en las universidades españolas es lo contrario: todas las asignaturas que cursó durante la estancia Erasmus tenían una parte teórica y una práctica.

Matteo guarda sus meses de Erasmus en Valladolid y vuelve con la conciencia de que han sido una importante etapa de su vida, pero sigue apreciando su universidad de procedencia. Además, aconsejar a quién quiere ir de Erasmus que lo realice en Italia porque, “aunque las prácticas sean menos respecto a las que se suelen hacer aquí, transmite a los estudiantes buenos conocimientos teóricos”. 

Ir de Erasmus implica dejar a tu familia y a tus amigos de siempre, mudarte a un país donde no se habla tu idioma, vivir con personas que no conoces… pero en poco tiempo pasan de ser compañeros de piso a  compañeros de vida. Por esa y por muchas otra razones representa una etapa importante en la vida de cada uno de los estudiantes que vive esta experiencia.

Lo que motiva a la mayoría de los estudiantes a solicitar Erasmus es la oportunidad de vivir un proceso de aprendizaje continuo, las ganas de satisfacer su curiosidad y la necesidad de alejarse de los sitios donde siempre han vivido para conocer que hay más allá de tu casa, de tu país.

Hay casos de jóvenes que han repetido el Erasmus, como en el caso de Sara, una estudiante italiana que vivió su primera estancia de estudio en París y ahora está en Valladolid.

El Erasmus te “obliga” a dejar los prejuicios en casa, ya que solo con una mente abierta es posible disfrutar al 100% de esta experiencia; te convierte en una persona más flexible, capaz de adaptarse a todas las situaciones y a superar las dificultades cotidianas; te ayuda a comprender que lo mejor que puedes hacer en tu vida es invertir en experiencias y no en objetos; y conocer a personas de tu edad de diferentes nacionalidades, cada una con una historia diferente que contar. Es una oportunidad que enriquecedora.

Cabe recordar que la distancia puede complicar las cosas. Aunque lo pases bien, de vez en cuando es normal echar de menos a la familia, a los amigos y al propio país. También compartir estas emociones con tus compañeros de viaje es una manera de fortalecer el vínculo que se está creando entre vosotros.

¿Y qué pasa cuándo vuelves?

Seguramente no serás la misma persona que eras antes de marcharte. El Erasmus es una experiencia que te cambia completamente, todo será diferente para ti y verás las cosas de distinta forma.  Te costará mucho adaptarte otra vez a la rutina de tu vida y echarás de menos la independencia durante tu estancia en el extranjero. Volver a casa también te ayuda a ver tu lugar de origen con una mirada distinta y más allá de la superficie.

Lo que es cierto es que después de días, meses y años te darás cuenta de que irte de Erasmus ha sido la mejor decisión que has tomado a lo largo de tu vida.

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