ANA FERNÁNDEZ SERRANO  |  Fotografía: Ana Fernández

Guillermo Pérez Sánchez, Catedrático en el Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad, es también desde el 11 de noviembre, director del Instituto de Estudios Europeos de la UVa. Informauva ha querido entrevistarle para saber un poco más acerca de la carrera de este historiador que ha dedicado tantos años y esfuerzos a la Universidad de Valladolid.

P: ¿Cómo se despertó en usted el interés por la historia y especialmente por los acontecimientos de Europa del Este?

R: El interés por la historia viene del bachillerato. Mi ilusión era haber sido profesor de instituto, pero la evolución y las buenas notas me llevaron a que pudiera pensar en consolidarme primero como becario de formación del profesorado con unas becas del ministerio, luego como ayudante, más tarde como profesor titular y luego como catedrático. Mi interés por Europa quizá se deba a que cuando empecé a ser becario del plan nacional del profesorado, en 1989, cayó el muro de Berlín y esa cuestión hizo que tuviéramos que informarnos rápidamente sobre ese fenómeno y a partir de ahí mostrar interés por lo que había sido la historia de Europa en general y de Europa del Este en particular. Esto hace que tengamos interés en este ámbito propio de la UVa con el Instituto de Estudios Europeos.

P: ¿Qué ha significado para usted en el terreno de lo profesional y de lo personal, la elección como director del Instituto de Estudios Europeos de la UVa?

R: Es un acicate, la culminación de 20 años de trabajo en este Instituto del que muchos años fui secretario y un miembro bastante comprometido. El dar el paso de presentarme y ser elegido venía a refrendar todos estos años de compromiso europeísta. Es un timbre de honor estar al frente de un instituto tan importante, que se caracteriza por ser interdisciplinar y conjugar actuaciones de ámbitos muy diversos (jurídico, económico, sociológico, periodístico…). De ahí que los miembros sean juristas, historiadores, sociólogos…

P: ¿Podría explicar de forma sencilla cuál es el cometido principal de este Instituto?

R: Contribuir al mejor conocimiento de los procesos contemporáneos de integración y unificación de Europa desde una perspectiva interdisciplinar. En ese sentido, el Instituto, para alcanzar sus objetivos, apoya la investigación en cuestiones europeístas; la realización de publicaciones científicas, como monográficos o artículos en la revista propia del Instituto de Estudios Europeos y la impartición de cursos de especialización para la formación de graduados y de postgraduados en cuestiones europeas, así como el asesoramiento y la asistencia técnica a entidades como la Junta de Castilla y León, interesadas en el proceso de integración económica.

P: Además de en la UVa, usted ha impartido clases en multitud de universidades de Europa e Iberoamérica, ¿qué ha supuesto para usted esta experiencia?

R: La experiencia en las universidades europeas del este ha sido especialmente gratificante, por ejemplo en países como Polonia, Hungría, Bulgaria, Rumanía. También ha sido importante la actuación en Iberoamérica, porque desde la entrada de España en la Europa comunitaria, en 1986, va a ser considerada, junto con Portugal, como puente entre ambas zonas. En ese aspecto hemos trabajado desde 1997 en países iberoamericanos como Argentina, Uruguay o México, donde hemos profundizado en lo que significaba el proceso de integración europea y los procesos de integración regionales. Ha sido muy gratificante explicar, investigar y trabajar en esas cuestiones, de hecho acabamos de enviar a la editorial Aranzadi un libro titulado  La integración europea e iberoamericana, actualidad y perspectiva para el siglo XXI. Bajo mi dirección han participado profesores americanos y europeos que explican cómo está ese proceso de la integración europea e iberoamericana.

P: Con esta experiencia docente en lugares tan diversos, ¿qué diferencias aprecia entre el modelo educativo español y el del resto de países?

R: Cada país tiene su propia trayectoria en el proceso educativo. En los países europeos e iberoamericanos hay un interés especial y significativo por el estudio de la historia y las relaciones internacionales. En el ámbito iberoamericano, por el proceso de integración regional y en el ámbito europeo hay un interés especial por estudiar el proceso de integración desde sus inicios.

P: Centrándonos más en España y en concreto en la UVa, ¿considera que las asignaturas relacionadas con la historia reciben la importancia adecuada en los grados?

R: En mi opinión la historia merece mayor  importancia en la educación. En el nuevo proceso que inaugura los grados va a perder peso el estudio del proceso de investigación. De ahí que el Instituto de Estudios Europeos tenga que trabajar con cursos específicos para estudiantes de forma genérica para que, al menos, con esos cursos puedan abordar este estudio tan importante.

P: Imparte clases en el Grado de Periodismo, ¿qué importancia considera que tienen los conocimientos de Historia en la formación de un periodista?

R: Tienen que ser fundamentales porque hay un ámbito específico del periodismo que tiene que ver con contar a los lectores los acontecimientos históricos. Además, con los corresponsales, en otros ámbitos y en aquellas circunstancias en las que el conocimiento de la historia sea realmente importante y significativo, se necesitarán estos conocimientos para que puedan desarrollar su tarea día a día. Un periodista tiene que tener una buena formación histórica y con la llegada de los grados ha perdido peso, al perder un año de carrera.

P: ¿Qué opinión le merece la situación convulsa que vive la educación española hoy en día?

R: Una tarea fundamental de toda sociedad es la educación, por lo tanto, una sociedad desarrollada, madura y moderna tiene que tener una educación desde el jardín infantil hasta la universidad digna de tal  nombre. Por ello, todo esfuerzo en educación es un esfuerzo trascendente porque sirve para sembrar y recoger. En aquello en lo que hay que hacer mayor hincapié es en la exigencia, el  alumno tiene que ser consciente de que en su propio beneficio está la exigencia. En todos los ámbitos de su proceso educativo la exigencia y el estudio tiene que ser trascendentales, más todavía en la universidad. Cuando se llega aquí se tiene que ser consciente de que es el nivel superior que va a marcar su vida y de que la universidad es exigencia y compromiso. Nosotros tenemos que ser conscientes de que hay que exigir al alumno y el alumno tiene que saber que sin exigencia no se puede llegar a los objetivos.

P: ¿No considera que con algunas de las medidas impuestas por el Gobierno se dificulta de algún modo el que el alumno pueda desarrollar sus estudios de manera adecuada?

R: Me parece que hoy hay bastante buena política de becas, incluso más que antaño. Otra cuestión es que el alumno tiene que saber que el ámbito profesional es muy competitivo y tiene que esforzarse para conseguir sus metas. Siempre hay que demandar al Gobierno mayor atención, pero efectivamente los alumnos tienen la opción de optar a becas para dar un paso más en su formación, si se tiene en cuenta que el mundo exterior es un mundo difícil  y competitivo. Los estudiantes tiene que pugnar desde el principio por las mejores calificaciones, porque luego algunos no alcanzan las notas que necesitan para recibir las ayudas.

P: Como estudioso de la historia de Europa, ¿Qué opina sobre los acontecimientos tan trascendentes que están teniendo lugar tanto a nivel europeo como en España hoy en día?

R: No hay nada nuevo, los acontecimientos de hoy en día ya han tenido precedentes semejantes. Estamos en el centenario de la I Guerra Mundial y de la toma del poder por los bolcheviques en Rusia, con lo que eso significó para el comunismo soviético. Acontecimientos trascendentes ocurrieron antes, es verdad que hay situaciones que pensamos que no se iban a dar. Estamos viviendo situaciones en Oriente Medio y Próximo también muy convulsas con el terrorismo y el intento de consolidación del califato del Estado Islámico. Son estos acontecimientos trascendentes que, aunque no se hayan vivido antes, tienen un poco que ver con la evolución normal de la historia, aunque sí puede ser que se hayan abordado mal. En España estamos asistiendo a una situación que pensábamos que no se iba a dar, un intento sedicioso y golpista de una parte de independentistas catalanes, pero esto tampoco es nuevo. Lo que ocurre es que pensábamos que en una España democrática y moderna estas cosas no podrían pasar, pero por desgracia pasan, por lo que hay que intentar que aquellos que atenten contra la unidad nacional y la Constitución sean reprimidos.

P: Ante esta inestabilidad  y esta sucesión de malas noticias que se ven en los medios, ¿no cree que es comprensible que la moral de la sociedad se quiebre?

R: Quizá la moral de la sociedad es una moral de vidrio, pero considero que Europa nunca ha estado mejor de lo que está ahora, veamos lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial. El proceso que está viviendo Europa es el mejor proceso en muchos siglos. Europa nunca había vivido una época de paz tan fructífera y tan larga como la actual, lo que pasa es que el mundo es muy plural y hay una aceleración de noticias que si no las asimilamos nos pueden perturbar, pero no es tan grave. Otra cosa es que estas malas noticias nos puedan rechinar en nuestra conciencia, pero si hacemos un balance hay menos hambre y menos pobreza de la que nunca hubo. Luego hay zonas en las que las cosas parecen no arrancar, como en África. Otra cosa es que en Oriente Medio estalle la guerra de Siria o el terrorismo islámico campe libremente, pero son situaciones puntuales y creo que hay que ser optimistas y que se resolverán paulatinamente.

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