CLARA RODRÍGUEZ MIGUÉLEZ  |  Fotografías: Diego Arias  |  Vídeos: María Guerra y Sandra Donda  |

Aquel libro fantástico que escribió Verne sobre una vuelta al mundo en ochenta días lo hizo realidad una mujer periodista a finales del siglo XIX. Y ojo, porque a Nellie Bly le sobraron ocho días en la cuenta y, además, visitó al escritor. Ha llegado el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y el debate en torno al feminismo y la situación de la mujer está más al rojo vivo que nunca: 49 personas murieron asesinadas en 2017 por violencia de género, la cara más extrema de todo un problema social. En Inform@Uva hemos reunido a tres periodistas de excepción que, en una mesa redonda, brindaron su opinión y experiencia sobre temas que atañen directamente a la profesión como la brecha salarial, las oportunidades y el reconocimiento laboral femenino. Pasad y tomad asiento junto a Concha Chamorro, Alma Trabajos y Lucía Rodil.

Nellie Bly lanza un guante para hablar de periodistas, y de mujeres. Cuando la intrépida reportera propuso el récord de la vuelta al mundo a su editor, la primera respuesta fue una negativa: “Es imposible que pueda hacerlo”, afirmaba el editor, tal y como relata la propia Elizabeth (Nellie era un pseudónimo). “En primer lugar, es usted una mujer y necesitaría un protector”, aventuró el jefe. “Incluso si pudiera viajar sola, necesitaría tanto equipaje que no podría hacer transbordos rápidos. Además, usted sólo habla inglés, así que no hay más que hablar; solamente un hombre puede hacer este viaje”, sentenció ante la propuesta. Finalmente, Nellie Bly se impuso a los prejuicios, se hizo con el reto y demostró que se equivocaba.

Minutos antes de empezar, en la librería Maxtor, en Valladolid, hay cierto revuelo de sillas, nervios, risas, anécdotas sobre la ciudad de León y cámaras que se acoplan al sitio que ocuparán durante la charla. “En vuestro día a día… ¿sentís desigualdad por ser mujeres?”, rompe el hielo Estefanía Chamorro, directora de Inform@Uva y moderadora de la ocasión. Las tres se miran y niegan. No en el trato, coinciden. Es verdad que siempre suele haber más chicas, y más jefes, pero eso está cambiando, comienzan a decir.

img6

No obstante, las desigualdades no son cosa del pasado: a pesar de una mayoría femenina en el mundo de los bolígrafos, los micrófonos y las pantallas, las mujeres periodistas optan a contratos indefinidos en el 70% de los casos, frente a un 83% en el caso de los varones, según datos del Informe de la APM de 2016. Para este y otros ejemplos, una oferta mayor de profesionales femeninas podría influir, pero no se perfila como la única causa posible: un manifiesto reivindicativo que ondea el lema de ‘Las periodistas paramos’, con hastag y más de 7.000 firmas, se suma a la manifestación convocada por el 8M para visibilizar la importancia de las mujeres en el sector. Sus puntos recuerdan problemas como el de la precariedad, el enfoque parcial y el acoso.

La educación, pilar para el feminismo

Concha Chamorro, veterana de las ondas de la COPE, apunta a una desigualdad cultural. “Es más una cuestión de educación, las mujeres suelen ser menos ambiciosas, pero porque así nos lo han marcado desde pequeñas”, añade, y adelanta preocupaciones que tradicionalmente se adjudican a ellas, como la maternidad. Por desgracia se convierten en un lastre que topa con un techo de cristal que dificulta promoción y ascenso: un 70% de las féminas admite sin tapujos que encuentra dificultades para subir en la escala laboral por el mero hecho de ser mujer, según un informe de la Asociación de Prensa de Aragón emitido en 2008.

Me preocupa el tono que está tomando en los últimos tiempos el debate en general”, admite Lucía Rodil, adjunta a la dirección de Informativos de RTVCyL. La periodista ejemplifica con la cancelación de la campaña ‘Todos los hombres no son iguales’ de la Rioja. “Enseguida hay una ‘policía machista’ que considera que eso puede ser ofensivo para la mujer, pero claro que no todos los hombres son iguales, yo misma le debo lo mismo a hombres que a mujeres”, señala. “Creo que esa generalización nos perjudica a todos”.

Sobre la idea de la educación, esta última remacha que los niños perciben una igualdad absoluta entre chico y chica, hasta que llegan a los cinco años, aproximadamente, edad en la que se reparten los roles, influidos por cine o publicidad. “Yo le regalo a mis hijos una cocinita o les cuento cuentos protagonizados por una científica pero son microaportaciones a la igualdad contra los micromachismos sociales”, comenta.

Brecha salarial

Los clientes ocasionales hojean libros alrededor, y echan miradas furtivas a lo que se gesta en la mesa. Se habla de brecha, y la periodista televisiva Alma Trabajos valora que el problema en lo periodístico recae en los complementos, ya que cada uno negocia los suyos, aunque haya un sueldo fijo. “En este mundo, luego cada uno va por su cuenta, sin que necesariamente haya discriminación de género”, opina. “RTVE, que como es pública muestra sus datos, admite que las mujeres (si se habla de redactores ‘rasos’) que trabajan allí cobran un 6,7% menos que los hombres”, recuerda, sin embargo, con las cifras en la mano. “El 40% de su plantilla son mujeres y ninguna tiene un puesto de dirección”.

Ante eso, la medida que propone Concha Chamorro, y secundan sus compañeras, es la de los convenios colectivos. Sólo los “enchufes” desarmarán a un acuerdo de estas características. Otra herramienta defensiva es la transparencia, tal y como pone en relieve Lucía Rodil.

Y el salario lleva a otro tema que, en múltiples ocasiones, marca la diferencia en un contrato: los nueve meses más temidos por los empresarios, y las responsabilidades que vienen después.

Conciliación y maternidad

Periodistas madres y no madres son otra categoría a tener en cuenta. Rodil se lanza a hablar de su caso concreto con voz tranquila pero sin perder un ápice de determinación: “He trabajado todo lo que he podido y más, y tengo un puesto de responsabilidad, para el que, al ser madre, pedí una reducción de jornada por mis circunstancias personales. Tengo compañeros y compañeras que consideran que yo estoy siendo irresponsable con mi trabajo por querer seguir siendo jefa sin trabajar toda la jornada”, confiesa. “Yo digo que esa es mi manera de luchar por la igualdad: soy una mujer con mis circunstancias de mujer, no me voy a camuflar de hombre ni renunciar a nada”, sentencia. A renglón seguido habla de reducciones de paternidad para varones, y celebra que las cosas cambien.

¿Conciliación compartida? Concha Chamorro dice que sí. Pero las periodistas dudan según el caso. “Cualquiera que se plantee darme un trabajo, a mi edad, se va a plantear si voy a querer ser madre”, lamenta Alma. “He tenido compañeros que al quedarse sin trabajo con la misma edad conseguían otro en muchos menos meses”, apunta, con sencillez. Cuando Concha Chamorro se quedó embarazada empezó de cero, porque decidió volver a Valladolid a trabajar, y volvió a la COPE sin pluses ni quejas. Cuando la popularidad que le dio la audiencia le puso al alcance de las manos puestos más elevados, ella decidió quedarse como redactora. “De jefa nada, ¡esa palabra la odio!”, exclama.

Lucía Rodil enlaza con la historia de su compañera para destacar que la verdadera igualdad es poder elegir. Que sea una elección de cada periodista ser jefa o no serlo, si hace méritos para ello. “Que ni lo lleves todo adelante ni que tengas que quedarte atrás, que puedas decidir”, resume.

Mirada femenina

Este punto es uno de los que se vio sujeto a mayor desacuerdo: ¿son las historias que cuenta una mujer distintas a las que pueda contar un hombre? Alma Trabajos opina que sí; Lucía Rodil que no. “Bajo mi punto de vista la proyección de una mujer sobre lo que ocurre, como lo concibe y cómo lo analiza, se diferencia de la del hombre”, responde la primera. Para Rodil la diferencia temática y de enfoque no la marca el género.

Los consejos de la tarde van para los nuevos periodistas, sí, pero sobre todo para nuevas periodistas. En esta historia que se escribe sola, datos y experiencias cuentan a quien sepa escuchar qué fue de las mujeres que se hicieron periodistas. Ahora, la tinta comienza a perfilar los presentes y futuros femeninos que, quién sabe, quizás estén algo más cerca del protagonismo igualado al que siempre aspiraron.

Compartir