Formación de posgrado, una opción para después de la carrera

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¿Ahora qué? Esta es la pregunta que pasa por la cabeza de muchos estudiantes que se encuentran en su último año de carrera. Hasta este momento, con más o menos dudas, siempre han sabido qué harían el curso siguiente pero en este punto no hay nada claro.

Ante la situación laboral, en la que es muy difícil hacerse hueco, una de las opciones es seguir estudiando, pero… ¿el qué? La formación de posgrado se ha convertido en una de las opciones más recurrentes al finalizar la carrera puesto que las empresas ya no solo buscan profesionales con un título universitario, sino que contratan a aquellos que cuenten con una formación superior o estén especializados en un área determinada. Másteres oficiales, másteres propios, posgrados, doctorado… la oferta es muy amplia pero ¿Cuáles son las diferencias?

Formación de posgrado

Como su propio nombre indica se trata de la formación realizada tras la obtención de un título universitario (diplomatura, licenciatura o grado). Las opciones son varias, por un lado está el doctorado, cuyo fin es formar académicos e investigadores, por lo que es la opción más aconsejable para todos los que quieran trabajar como profesores universitarios o dedicarse al mundo de la investigación. Antes de la llegada del plan Bolonia solo era necesario contar con un título universitario para realizarlo, pero ahora se tienen que cursar, como mínimo, 60 créditos de un máster. Tras esto su duración media es de dos a tres años y finaliza con la elaboración y lectura de una tesis doctoral ante un tribunal.

Por otro lado están los másteres y los títulos de posgrados, encaminados más hacia la empresa privada, mejoran las oportunidades de trabajo al ofrecer una especialización más concreta en un ámbito determinado. Las principales diferencias entre ambos son la duración y el título que se obtiene.

Título de máster

Los másteres surgieron como una formación privada al margen de las universidades tradicionales aunque con el tiempo los centros públicos los fueron incorporando a su oferta educativa. Un máster es una formación de posgrado orientada a las demandas del mercado laboral por lo que sus programas suelen ser más prácticos y más flexibles que los de las carreras. Su duración suele ser de entre uno y dos cursos académicos y al finalizar se obtiene el título de magister. Para realizarlo es necesario contar con un título universitario, aunque algunos programas admiten profesionales con experiencia que no cuentan con dicho título, pero a estos se les otorga un certificado de aprovechamiento en vez del título de magíster.

Actualmente la oferta de máster es muy amplia y a la hora de decantarse por uno y otro hay que tener en cuenta las diferencias entre los másteres oficiales, amparados en el Espacio Europeo de Educación Superior, y los máster propios, también denominados másteres profesionales o privados.

Másteres oficiales

Ventajas:

  • Son oficiales, es decir, forman parte del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) por lo que son homologables en toda Europa.
  • Precio: su precio está regulado y suelen ser más baratos que los másteres propios.

Desventajas:

  • Fase experimental: al ser más nuevos que los másteres propios sus programas no están tan consolidados. Además, cuentan con escasos antecedentes por lo que es más difícil valorar el prestigio y eficacia de cada título.
  • Enfoque más académico: con el plan Bolonia, y debido a que los grados son más cortos que las antiguas licenciaturas, este tipo de estudio de posgrado se concibe como un complemento imprescindible a la carrera más que como un programa de especialización y profundización. Estos másteres son necesarios para hacer un doctorado.
  • Profesorado académico: aunque no en todos, en la mayoría de los casos estos másteres los imparten catedráticos o doctores cuya carrera se ha desarrollado casi por completo dentro de la universidad.

Másteres propios

Ventajas:

  • Mayor veteranía y prestigio: por lo general los títulos propios cuentan con muchos años de presencia en el mercado. Además, algunos están reconocidos en todo el mundo y aparecen en rankings prestigiosos.
  • Mayor conexión con el mundo empresarial: estos títulos se caracterizan por una menor independencia académica y por ajustarse más a la demanda de las empresas puesto que, al no ajustarse a los criterios del EEES, cuentan con programas más flexibles.
  • Profesorado en activo: por lo general los profesores de los títulos propios compaginan la docencia con su actividad profesional.

Desventajas:

  • Precio: son más caros que los másteres oficiales.
  • No son oficiales: no están homologados por el EEES por lo que su validez en otros países dependerá de cada administración. Aunque de cara a la inserción laboral el hecho de que no sea oficial no es una desventaja, si lo que se quiere es continuar estudiando en el extranjero un máster oficial facilitará más las cosas.
  • No permiten acceder a estudios de tercer ciclo: si lo que se quiere es hacer un doctorado, es necesario realizar un máster oficial

Título de posgrado

Es un tipo específico de formación de posgrado, también denominado cursos de ‘experto universitario’. Para acceder hay que tener un título universitario, aunque en algunas ocasiones se puede realizar si se acredita experiencia y competencias suficientes. Su duración es más breve que la de un máster, consta como mínimo de 15 créditos (150 horas lectivas) y no suele durar más de un curso. Además, muchos posgrados ofrecen la posibilidad de completarse con otros de tal forma que si se realizan dos diferentes, que estén relacionados, se puede obtener un título de máster.

Criterios a tener en cuenta a la hora de elegir un máster o posgrado

Antes de decidir qué título de posgrado se va a cursar, es muy importante tener en cuenta varios factores para elegir la opción que mejor se adapte a las preferencias individuales.

Contenido. Es muy importante fijarse en el programa completo y en los contenidos para valorar si se adapta a los objetivos y necesidades propias

Coste. Es importante buscar un programa acorde con las posibilidades económicas, pero también hay que fijarse en los contenidos. Hay que tener en cuenta que porque un título sea más caro, no necesariamente tiene que ser mejor y que hay centros que aunque no tengan un ‘nombre’ ofrecen programas de calidad. Además, algunas instituciones conceden becas para la formación de posgrado.

Modalidades. Dependiendo de la disposición temporal se puede optar por programas presenciales, a distancia, online o mixto.

Requisitos y proceso de selección. La mayoría exige una titulación universitaria, aunque muchos se pueden realizar presentando experiencia profesional. Para algunos es necesario realizar una prueba de acceso, contar con alguna recomendación profesional o poseer alguna titulación de inglés (TOEFL, First, Advanced…).

Centro y profesorado. El prestigio del centro así como los profesionales que imparten el programa también se deben de tener en cuenta. Lo mejor es que sean profesionales reconocidos en la materia y que cuenten con experiencia docente. Algunos centros cuentan con tres tipos de profesores: full time, con mayor dedicación a los alumnos; part time, compatibilizan la actividad docente con la profesional y profesores visitantes o ponentes de prestigio.

Instalaciones y equipamiento. También se debe valorar las instalaciones y los recursos técnicos con los que cuenta la escuela.

Relaciones con las empresas. El centro debe contar con una bolsa de trabajo y prácticas académicas.

Alumnos y ex alumnos. Es interesante ponerse en contacto con algún alumno o ex alumno que nos cuente su experiencia, así como conocer el número de graduados que han encontrado o mejorado su puesto de trabajo tras la realización del programa.

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2 Comentarios

    • Ese es el objetivo de esta sección, pero nos pareció interesante comenzar con estas cuestiones más generales y en las próximas actualizaciones iremos tratando diferentes másteres y posgrados para periodismo.

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