NOELIA VILLAFRANCA SANTAMARÍA  |  Fotografía: Museo Patio Herreriano  |

El Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español abre sus puertas a la exposición La ciudad inaudita. Las salas uno y dos del museo acogen desde el pasado 24 de septiembre la exposición fotográfica sobre el confinamiento y las sucesivas fases que acompañaron al estado de alarma en la ciudad de Valladolid. El museo alojará en sus galerías estas obras hasta el 10 de enero de 2021.

Espectadora viendo la exposición. /Fotografía: Web del Museo

Las fotografías son firmadas por 25 fotoperiodistas y artistas de la ciudad vallisoletana. En ellas han querido captar la esencia de lo que ha sido durante meses un desierto a los ojos de la población. Una realidad que no hemos podido ver.

Las imágenes reflejan una colección de lo vivido durante el Estado de Alarma: personal sanitario que salía a la puertas de los hospitales; transeúntes solitarios que, con miedo e incertidumbre, se dirigían a la compra; animales por el centro de la ciudad y la propia solidaridad de las personas, que muchas veces queda en el olvido.

Se aprecia una nueva y extraña manera de relacionarnos con los demás, como es el uso de las mascarillas, un elemento tan notorio e importante en esa ‘nueva normalidad’. Algo impensable hace solo unos meses, al igual que las terrazas con aforos limitados.

La naturaleza también tiene hueco en la exposición, en la que se da cabida a cómo ha crecido durante los meses de primavera sin la intervención humana. Otro fenómeno curioso ha sido el de la baja contaminación acústica en la ciudad. Esto es lo único positivo que podría sacarse de la COVID-19.

El proyecto nace de la lectura de los periódicos durante los meses de la pandemia y de las imágenes que ilustraban las noticias. Los profesionales que han realizado el proyecto contaban el extrañamiento que se producía al caminar por la ciudad completamente vacía que era, al menos, conmovedor. Sin embargo, estos autores no han querido reflejar meras estadísticas, sino algo mucho más importante, como es el corazón del problema actual.

El fotoperiodismo va más allá de plasmar imágenes. Las fotografías que acompañan a los textos suponen una atracción directa hacia los espectadores, quienes muchas veces solo se fijan en ellas antes de leer una información. Es otra manera de contar lo que sucede en algún lugar. El contenido visual llega mucho más rápido a los espectadores que las noticias escritas. Un texto sin fotografía no capta la misma atención del público.

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