Teresa Aranguren, sobre los refugiados: “El que viene, viene a completarnos”. Ciclo de conferencias

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ALBA CAMAZÓN PINILLA

Fotografía de portada: Área de Cooperación Internacional al Desarrollo de la UVa

Fotografía integrada en el texto: Alba Camazón

Dicen que el Corán promueve la violencia. “En Europa, tendemos a enjuiciar a las sociedades musulmanas, como si llevaran el mal en los genes. El Corán no promueve la violencia. De hecho, no encontraréis frases tan violentas como en la Biblia”. Así de contundente se mostró la periodista Teresa Aranguren, corresponsal en zonas de conflicto en los años 80 y experta en el mundo árabe. “Arrastramos una idea racista y etnocéntrica que nos obliga a pensar que el pueblo árabe se ha matado entre sí toda la vida, y no es verdad”, aseguró de forma aplastante, “pero esta sociedad nunca ha sido homogénea, si no que la multiconfesionalidad se ha convertido en una tradición basada en la tolerancia y el respeto”. 

Aranguren visitó la Facultad de Filosofía y Letras el pasado miércoles. En esta charla, integrada en el ciclo ‘Personas refugiadas. Crisis en Siria. Crisis global’ del Área de Cooperación de la universidad, contextualizó la guerra civil que ha acampado en Siria, uno de los símbolos de la civilización, desde 2011. Ese año comenzaron las revueltas en la República Árabe Siria, contagiadas por la euforia reinante en Túnez y Egipto, precursores de la llamada ‘Primavera Árabe’.

La juventud reclamaba libertad frente a décadas de dictaduras hereditarias, pero se topó con una represión que la periodista calificó de “brutal”. Esto “radicalizó” el comportamiento de los manifestantes en un momento en el que otro actor entraba en juego: las injerencias externas de Europa y Estados Unidos. El ejemplo más claro lo representa el bombardeo de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) sobre Libia, que terminó con la vida de 718 civiles, de acuerdo con las autoridades de este país. “Los manifestantes representaban lo mejor de esas sociedades”, subrayó con una sonrisa nostálgica la experimentada reportera.

Comenzó entonces un rearme de la población local. “Arabia Saudí, Qatar y Turquía financiaron a parte de los que fueron llamados rebeldes”, apuntó. Las manifestaciones, de carácter laico, comenzaron a violentarse y todo empeoró con la aparición de las milicias islamistas provenientes de Iraq, destruido desde la invasión de 2003. Poco a poco, se fueron secularizando y radicalizando hasta la proclamación de un califato, el Estado Islámico (IS según sus siglas en inglés), el ‘Daesh’; diferentes términos que denominan el mismo horror, la barbarie en su máxima expresión. 

¿Por qué el Estado Islámico tiene tanto dinero?”, lanzó al aire Aranguren. Venden el petróleo de Iraq -y en menor medida, de Siria-, de forma clandestina, pero, ¿a quién? “Hay tantas zonas de sombra, que es difícil dilucidar quién miente”, se lamentó frente a una audiencia silenciosa, atenta, compuesta por estudiantes y profesores de diferentes ámbitos educativos.  

El país se iba fragmentando cada vez más, surgiendo milicias segmentadas y violentas. Sunníes, chiíes, kurdos, cristianos, mujeres y niños… todos luchando por vivir, por salir indemnes -o en las mejores condiciones posibles- de esta crisis humanitaria. Hasta entró en el tablero -de forma oficial- Rusia, y lo hizo apoyando militarmente al presidente de Siria, Bashar al-Asad. “La acción rusa es la más sensata. La única certeza que tengo es que hay que hacer todo lo posible por para la guerra, incluso si es necesario hablar con al-Asad”, aventuró la conferenciante de forma tenaz. “No hay nadie en la propia oposición que pueda representar a la oposición del presidente. El Estado Islámico no es un personaje válido”, mantuvo. La periodista considera que Europa ha de entender que no es la salvadora de Oriente Próximo. “Bastante si no hacemos lo que hemos venido haciendo”.

Esta guerra ha derivado en una emigración masiva, en una huida continuada. “Siria fue el foco intelectual del nacionalismo árabe”, concluyó Aranguren. “La sociedad siria que yo conocí y que sé que sigue existiendo tiene un talante civilizatorio muy desarrollado”. Aquellos que huyen son personas profesionalmente preparadas, que tienen mucho que aportar, según la reportera, que en la actualidad forma parte del consejo de administración de RTVE. “Me gustaría que las personas pudieran volver a su país de origen, que se está convirtiendo en un desierto humano”, concluyó, con una sonrisa nostálgica de un tiempo mejor.

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