ALBA CALLE  |  Imágenes: InkSide  |

Carlos Martínez, conocido bajo el apodo de Paxky, es el director del Festival sobre cultura urbana Inkside. Se celebra cada año en el LAVA (Laboratorio de las Artes de Valladolid). Lo que espera de la tercera edición es “no perder mucho dinero y que pueda haber una cuarta edición”. Inkside es apto para todos los públicos y para todo aquel que quiera experimentar y conocer otras formas de expresión.

Pregunta: Inkside abrió sus puertas al público en 2017, pero la iniciativa surgió varios años atrás. ¿Cómo se originó la idea de crear un evento de este tipo en Valladolid?

Respuesta: Fue en 2015, de la mano de un grupo de fotógrafos y gente a la que nos gustaba la moda alternativa. Surgió especialmente desde el campo de la fotografía, del hecho de querer transmitir un poco la percepción subjetiva. De piercings, tatuajes, graffitis y de querer reivindicarse a uno mismo.

P: Volviendo la vista atrás, cuando este festival tan sólo era un proyecto, ¿Qué dificultades se encontraron para poder desarrollar Inkside tal y como lo conocemos ahora?

R: Dificultades hay muchísimas y sigue habiendo muchísimas. La primera dificultad es económica, claro a la Administración no le encaja. Vamos a decir que no somos un público muy comercial, es un sector minoritario y tratamos un tema muy alternativo a pesar de que nos han ido abriendo puertas para ir desarrollando el festival. Otra dificultad, aparte de económica, no se me ocurre porque el público está ahí, apoyando y la Administración poco a poco nos va aplanando el camino.

P: Una vez conseguidos los permisos requeridos para poder llevar a cabo un evento de estas proporciones, ¿Cuál fue el siguiente paso?
LAVA, lugar elegido para el festival.

R: El primer año tuvimos que cancelar el festival porque no teníamos permiso para hacer conciertos. Desde entonces no ha habido problema aquí, en el Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA): no hay problemas con los permisos y el tema de la sanidad lo tenemos súper controlado respecto al tema de los tatuajes. El siguiente paso ha sido idear el diseño del festival, que cada año ha ido creciendo más, lo que ha provocado una evolución en cuanto a la calidad de los artista y las bandas. Lo único que falta es la afluencia de público, que vaya siendo un poquito más masivo. Ese es el siguiente paso.

P: Es obvio que la temática de Inkside fue algo revolucionario e innovador para Valladolid porque nunca antes se había celebrado un evento semejante. ¿Fue difícil encontrar patrocinadores que apoyasen esta nueva propuesta?

R: Nos patrocinan negocios, sobre todo bares alternativos. Algún estudio de tatuajes. Pero no tenemos grandes patrocinadores.

P: Inkside tiene una duración de tres días: empieza el viernes 5 y acaba el domingo 6 de octubre. ¿Es difícil encontrar un programa de propuestas tan completo para cada día? ¿Qué es más complicado, organizar los conciertos, conseguir traer los tatuadores, sacar adelante los talleres o cerrar las exposiciones? ¿Por qué?

R: No, el problema es cómo meter tantas ideas en un sólo día porque es muy difícil. En realidad, si por ideas fuera haríamos un festival de cuatro o cinco días. Todos los años se quedan propuestas fuera porque no hay tiempo para hacerlo todo. Lo más difícil está siendo organizar los talleres, ya que al final a la gente creo que le gusta venir y mirar, pero no tanto participar.

P: La música está presente durante todo el acontecimiento, ¿Qué estilos musicales vamos a escuchar en Inkside?

Miembros del grupo “Grave Noise”.

R: Ahora mismo estamos oyendo un poco de Thrash Metal. Arrancamos ayer desde el Punk hasta el Death Metal y hoy vamos a oír mucho Thrash, mucho Rock and Roll. Pero no nos quedamos solo en el Rock, por ejemplo, mañana es nuestro día del rap y vamos a estar en Portugalete haciendo Hip Hop, una Jam Session divertida y vamos a tener también canción de autor, Funky, Soul… está bien.

P: ¿La idea principal incluía conciertos en vivo o fue algo que se añadió posteriormente?

R: Desde el principio teníamos claro que la música es el hilo que conecta las diferentes partes del festival, desde el tema estético, los tatuajes, los grafitis, el tema del skate… Es decir, el punto que todos tenemos en común es siempre la música.

Integrantes de la banda “Corrosive”.

P: Tanto en esta edición como en las anteriores, Inkside se desarrolla dentro del LAVA¿Por qué se eligió este lugar y no otro?

Respuesta: Creo que por principio y definición del propio espacio. Al ser un espacio experimental, un laboratorio de las artes, es personalmente el lugar donde Inkside ha nacido y en el que tiene que mantenerse. Así se lo he hecho saber a la Administración.

P: La elección del nombre siempre es algo complicado. ¿En qué se inspiró para elegir Inkside?

R: Después de elegir y tener el nombre descubrí un estudio de tatuajes llamado así, pero partió del lado oscuro. Yo lo traduciría como el lado de la tinta o la pintura. De ahí vino la idea.

P: El certamen de este año colabora con tres asociaciones solidarias, entre ellas, Amnistía Internacional. ¿Por qué?

Logo de la fundación “Movember”.

R: Esta reunión surgió de una manera muy curiosa. Estuvieron el año pasado en el evento y les gustó. Ellos mismos plantearon colaborar con el desarrollo del festival y es una manera también de cooperar con ellos. Algo similar pasó con la gente de Movember, empezamos a hablar, vimos la manera de poder colaborar y presentar su proyecto desde aquí. Nosotros todos los años invitamos a los festivales a otro tipo de asociaciones para que planteen también sus intereses, ofreciéndoles un espacio en blanco para ello.

P: En esta velada se da visibilidad al denominado “Arte urbano” o “Cultura urbana”¿Qué engloba para Inkside estos términos?

R: Inkside considera que el arte urbano debe estar en la calle y no solo en los museos. El arte es algo vivo y es una manifestación de la cultura de la gente. Es urbano porque vivimos en sociedad y en la calle.

P: Esta es la tercera edición de Inkside, ¿Cómo ha sido la acogida del público durante estos tres años con respecto a este festival?

R: Recuerdo en el primer año que fuimos muy poquitos, menos de cien personas. El año pasado aumentó considerablemente y este año espero que aumente aún más. Por lo general, el público nos va conociendo, conoce la asociación, conoce el festival y la acogida es buena aunque eso no significa que la afluencia de público sea excesiva.

Cartel de la primera edición del festival.
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