Elogio de la luz y de la sombra

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Alejandro Sanz Fraile es un estudiante de arquitectura de la Universidad de Valladolid y apasionado por la fotografía que ha decidido compilar ocho años de viajes por el mundo en una sola exposición. Se trata de “Elogio de la luz y de la sombra”, que podrás visitar hasta el 31 de marzo en la biblioteca Reina Sofía.

Años de viajes, amor por la fotografía y aún más sentimiento por la que algún día será su profesión, la arquitectura, dan pie a una exposición cuyo germen se encuentra en un viaje Erasmus a Lecce, donde participaría en actividades con el grupo Diagramma Zero. Sin embargo, la idea se exponer surgiría pocos meses atrás, con la compilación de fotografías de sus más de ochos años de viajes acompañado de una cámara de fotos, “¡como cualquier persona a la que le gusta tener recuerdos de sus viajes!”, nos cuenta Alejandro, quien quiere matizar que no es un fotógrafo, sino un aficionado a la fotografía.

Elogio de la luz y de la sombra, nos cuenta nuestro alumno protagonista, se trata de una exposición con varias lecturas diferentes y complementarias, que atienden a distintos perfiles de personas. La primera visión sería una mera muestra fotográfica que cualquier persona interesada en fotografía, pintura o arte puede disfrutar. El segundo punto de vista sería realizado desde el ámbito arquitectónico, que nos llevaría a ver la muestra como un estudio sobre la luz (su utilización, sus efectos y su contraste con la sombra). Por último, se trata también de un viaje o incluso un juego, una forma de viajar en apenas cinco minutos por diversos países del mundo (París, Berlín, Nueva York, Barcelona, Lima, Milán, Praga, Helsinki…), con el reto de  identificar a qué ciudad corresponde cada fotografía, ya que no tienen identificación.

Además, Alejandro nos explica que el título de esta muestra fotográfica es un homenaje a Junichiro Tanizaki (autor de “Elogio de la sombra”) y a Eduardo Chillida (quien acostumbraba a nombrar a sus obras con un esquema básico). Sin embargo, al preguntarle por qué considera que la luz merece un elogio especial, no dudará en afirmar que se trata de toda una declaración de intenciones ya que, como afirma, “en la escuela de arquitectura he aprendido muchísimas cosas, todo (si considero que entré sin saber nada); pero muy pocas cosas realmente importantes, o transcendentes. Una de las que apunta Alejandro “es que la luz es la clave de todo, la luz crea el espacio, crea emoción, y por lo tanto humanidad. Parece una cosa sencilla ¿verdad?, pero te aseguro que cuesta años darse cuenta de esto y muchas veces ni lo conseguimos”.

No duda tampoco en citar al gran arquitecto Ferrater, quien decía que “la luz es la materia prima de la arquitectura y siempre me he preguntado por qué si la luz es un material dúctil que construye espacialidad, y provoca emoción a coste cero, se utiliza tan poco y mal”. “¡Basta abrir los ojos y dar un paseo por cualquier ciudad para ver cuánta razón tiene!”, sentencia el futuro arquitecto que nos pone como ejemplo el Panteón de Roma para hablarnos del poder de humanización de la luz. “Si consigo transmitir una milésima parte de la emoción, belleza y humanidad que he sentido yo visitando ese espacio, mi trabajo habrá merecido la pena, y esa persona habrá entendido mucho de lo que significa la luz en la arquitectura”.

Una pregunta obvia surge a raíz de esta exposición: ¿cuál es la relación entre la arquitectura y la fotografía? Nuestro aficionado a la fotografía lo tiene claro: “Muchísima, ya que vi que había muchos arquitectos que a su vez eran fotógrafos”. El futuro arquitecto reconoce que sus fotos eran técnicamente perfectas pero que no lograban llamarle la atención y “en general no veía alma en las fotos”. Además, Alejandro estudiaba a otros artistas y fotógrafos (no arquitectos) que le resultaban más interesantes, “más personales, con una intención artística o espiritual”.  Se preguntaba por qué las fotos de arquitectura que más le interesaban las hacían personas ajenas a la arquitectura y, reconoce que “ese fue el camino que seguí, me fijaba en estos artistas y fotógrafos y su visión personal, y por otro lado, intentaba aprovechar el hecho de que conozco todo lo que estoy fotografiando”.

El elogio de la luz y de la sombra es la primera exposición de Alejandro Sanz Fraile, que se trasladará en abril al Espacio Joven y en verano a Pozaldez, pueblo del autor. Pero no se tratará de la única, ya que sigue trabajando en esta seria sobre el tema Luz, ampliándose con cada viaje o visita y deja abierta la opción de una segunda parte. Además, el joven continúa formándose en otros temas como desnudo, paisaje, viajes – desde el punto de vista social o descriptivo –  y un proyecto entre la fotografía y el cine, con series que cuentan diversas historias a orillas del mar.

(*) Texto: Miriam Fernández Badiola

(*) Fotografía: Cedida por Alejandro Sanz Fraile

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