SARAH MANZANEQUE ALVARADO  |  Fotografía: Pixabay  |

Durante los cuatro años (en la mayoría de los casos) que dura la carrera universitaria, hay que esforzarse al máximo. Las noches de intentar no dormirse sobre los apuntes o los días de aislamiento en época de examen al final tienen su recompensa. Uno se da cuenta de lo mucho que ha valido la pena ese sacrificio, cuando acaba el grado y recibe su título universitario. Pero para alcanzar esa meta, hay algo que todo alumno de universidad debe hacer: el Trabajo Fin de Grado o TFG.

El TFG es ese lugar el que se plasman todos los conocimientos adquiridos desde el primer hasta el último día de universidad. Forma parte del Plan de Estudios y toda enseñanza oficial de grado culmina con la elaboración y defensa en público del trabajo autónomo de cada alumno.

Las dos elecciones fundamentales antes de ponerse manos a la obra

Mucho antes de que el TFG sea una realidad en la vida de cada alumno, ya es necesario elegir el tutor, es decir, el profesor que le guiará durante todo el proyecto. Se encargará de orientar al  estudiante mediante tutorías y un contacto constante, además, será suya la labor de poner gran parte de la nota final del proyecto. Cada año sale a la luz una lista de tutores y el campo de estudio al que se dedican. El alumnado deberá decantarse por uno y, una vez firmado un documento, esta elección será oficial.

El Trabajo Fin de Grado es el primer acercamiento de muchos jóvenes al mundo de la investigación y cada uno puede elegir el tema acorde a sus gustos. Hay que tener en cuenta que el TFG requerirá muchas horas de indagación y esfuerzo durante varios meses. Por eso, es recomendable elegir un tema que motive al que trabaja sobre él para que no se haga demasiado cuesta arriba, ¿qué puede ser peor que dedicarse algo que no te gusta?

Pero, ¿cómo se elige el mejor tema para el TFG? Principalmente tendrá que ser algo relacionado con el mundo de la comunicación. Durante los años de carrera, se ven muchas asignaturas muy teóricas que pueden aportar ideas sobre diversos temas que dan pie a la investigación. Cuanto más original sea la elección, mejor imagen dará al profesorado, pero hay que considerar las posibilidades y características de cada uno.

El TFG puede ser una oportunidad para determinar las bases de la especialidad de cualquier futuro periodista, sobre todo si se tiene pensado hacer posgrado o doctorado. También hay que considerar el acceso a la información. De nada sirve un tema original si casi no hay campo en el que investigar o las fuentes son prácticamente inaccesibles.

Una vez asignado el tema y el tutor, es el momento de ponerse manos a la obra y comenzar a investigar por todos los rincones posibles. Quedan por delante muchas horas de trabajo e impaciencia, pero no hay que desesperarse, porque se trata solo del último paso para llegar al final de esa carrera llamada ‘universidad’.

La hora de investigar

El Trabajo Fin de Grado puede ser académico o profesional. El TFG académico es una investigación a fondo plasmada en un trabajo normal, es decir, algo parecido al trabajo típico que suelen mandar en una asignatura.

En cambio, el TFG profesional está mucho más orientado al periodismo. Se trata de una forma de llevar a la práctica la profesión, pues la investigación deberá estar expresada en forma de revista, reportaje, o cualquier otro formato periodístico. Para cada elección, el tutor individual ofrece una lista de indicaciones sobre la realización del proyecto.

Aunque los trámites referidos a la elección del tutor deben estar resueltos a principios de curso, hasta el final del mismo el trabajo no necesita estar terminado. El 22 de mayo el título del proyecto tendrá que ser ya definitivo. El 4 de junio tendrá lugar el sorteo de composición de las Comisiones Evaluadoras, que darán el visto bueno final entre el 9 y 10 de julio. Será diez días antes de esta fecha, el 29 de junio, cuando el TFG deberá ya tener escrito su punto final, pues los evaluadores requerirán una copia del trabajo.

El 14 de julio se cierran las actas de la primera convocatoria y las decisiones finales estarán tomadas. Los alumnos ya conocerán su nota y sabrán si su etapa universitaria ha llegado al final o, en cambio, tendrán que acudir a una convocatoria extraordinaria. Independientemente de cuando se consiga superar, el TFG no es más un mero trámite para abrir paso a una nueva (e increíble) etapa en la vida de cada uno.

Compartir