SOFÍA MARTÍN RUBIO  |  Fotografía: SensaCine  |

El Practicante (2020), es una nueva película española de terror psicológico dirigida por Carles Torras y distribuida por Netflix, la conocida empresa de retransmisión en directo de contenido audiovisual. La trama gira en torno a Ángel (Mario Casas), un joven que trabaja como Técnico en Emergencias Sanitarias en el traslado de pacientes, y Vane (Déborah François), una estudiante de veterinaria con la que mantiene una relación sentimental.

Durante todo el largometraje Ángel muestra actitudes propias de violencia de género, promovidas por los celos y la creencia en que su pareja le es infiel. El control ejercido por él se incrementa después de sufrir un accidente en el trabajo por el que pierde la movilidad inferior. Se trata de una película que logra mantener el suspense y que refleja, en gran medida, una realidad que viven muchas mujeres en la actualidad.

Un elenco sobresaliente

El reconocido actor español, Mario Casas, al que hemos podido ver en otras películas como Tres metros sobre el cielo (2010), Toro (2016) o Adiós (2019), en esta ocasión abandona el papel de hombre protector y justiciero y se convierte en villano. Es una persona controladora que mide meticulosamente sus movimientos y los de su pareja . Presenta, además, la manipulación como una de sus principales herramientas. Una representación muy bien lograda que provoca en el espectador el rechazo hacia el protagonista.

Por su parte, Déborah François encarna el papel de víctima. Es la sufridora del maltrato físico y psicológico ejercido por su novio que, como cabe esperar, le genera un gran desgaste emocional. El sentimiento de angustia por todo lo que acontece se traslada al público, que empatiza con ella enormemente, tal vez porque los hechos que se cuentan no están muy alejados de otros ocurridos en nuestra vida cotidiana. Al ponernos en su piel experimentamos cierto alivio cuando observamos la evolución de su personaje hacia la libertad.

Otro de los aspectos a los que se hace alusión levemente, pero que puede suscitar a un amplio debate tras visualizar la película, es la venganza, puesto que se deja entrever la idea de un ajuste de cuentas. Esto supone un cierre que nos lleva a la controvertida discusión sobre si realmente esos actos vengativos estarían justificados o no.

Cartel promocional de ‘El Practicante’. / Fotografía: SensaCine

Un dato con especial importancia es que el elenco logra que el largometraje llegue a los espectadores. Hace surgir en ellos emociones como la rabia o el dolor, infundados por los actos de violencia machista que se muestran en pantalla.

Asimismo, cabe destacar que las escenas no son densas, lo que hace que su visualización sea dinámica e interesante. De hecho, puede decirse que algunas de ellas rozan lo macabro. Es una hora y media en la que se consigue mantener al público expectante hasta el final.

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