AINHOA JIMÉNEZ ARRANZ  |  Fotografía: Ainhoa Jiménez  |

Una pequeña sala de cine se llena de cabezas en las butacas. La gran cita del público está en el cine Broadway que proyecta Nightcrawler. Una visión distorsionada y espeluznante de lo que es el periodismo de sucesos que dará lugar a un debate entre los periodistas Cruz Morcillo, redactora del ABC, y Luis Rendueles, colaborador de Onda Cero.

Cuando las luces se apagan, suena la música y la ciudad de Los Ángeles se convierte en el escenario del periodismo sensacionalista. Louis Bloom, interpretado por Jade Gyllenhaal, un joven desempleado y sin formación que recurre al periodismo de sucesos para labrarse un futuro. Así, entra en una espiral de obsesión por conseguir las imágenes más truculentas para vendérselas a la CBS y obtener el prestigio suficiente para montar su propia agencia informativa. Engaños, violencia, amenazas, robos e, incluso, asesinatos. Todo ello formará parte de la estrategia de producción de noticias de este periodista que conseguirá sus objetivos.

´Si lo llego a saber no vengo y estuve a punto de salir por el pasillo corriendo´ confesaba Cruz Morcillo ante el enfoque de la película. La periodista explica su reacción señalando que Nightcrawler no tiene nada de lo que los periodistas aprenden en la universidad. La figura de Bloom es totalmente contraria a la deontología profesional. Frente a esta perspectiva Rendueles intenta centrarse en la parte auténtica del filme: la precariedad laboral. Y, ambos, coinciden en que al menos hay un personaje que, aunque en un segundo plano, intenta velar por el código ético periodístico,  el jefe de redacción.

Los informadores ponen el foco en una idea que el personaje ficticio reitera constantemente dura las dos horas de la proyección: los crímenes de clase alta son los que generan más audiencia porque a la gente le gusta saber qué ´los ricos también lloran´. Y estas informaciones gustan, sobre todo, cuando los agresores son, precisamente, de clase baja.

‘O eres periodista o no lo eres.’

La periodista del ABC repara también en la representación del periodismo ciudadano que se hace en la película. Señala que es algo que está muy de moda, pero que la realidad es que no existe. ‘O eres periodista o no lo eres.’ Y emocionada explica la necesidad de una profesionalización del oficio periodístico. Ya que es indispensable imponer la ética a determinadas coberturas y más en las informaciones de este tipo. `Trabajamos con lo peor de la gente (…) si no tienes un plus de ética hay un problema´.

Proyección de Nightcrawler con la sala llena. Fotografía por Ainhoa Jiménez Arranz.

Sin embargo, la realidad es que la sangre vende. Hecho que ejemplifica Luis Rendueles con el caso del informativo de la tarde de Antena 3. Hace un año era el informativo menos visto en esa franja horaria,  por lo que se decidió darle un enfoque más sensacionalista y centrarse en la información de sucesos. Desde entonces, en menos de un año, se ha alzado como el informativo con más audiencia en el mismo horario. Ante esto, Cruz Morcillo explica que lo mismo sucede en la prensa escrita, especial, en la online: `si hay sangre y sexo ya tienes el titular asegurado´.

En torno al debate sobre los casos de menores desaparecidos o asesinados, los periodistas explicaron que, en muchas ocasiones, son los propios padres quienes quieren aparecer en pantalla. Esto es así porque es la vía más rápida para hacer que el estado se movilice en la búsqueda. También, señalan, que son los padres los que traen material terrible de sus hijos para que sea emitido. Pues piensan que esto contribuirá a preservar la memoria de su hija o de quién ha sido su asesino. Y la realidad es que ante estas situaciones siempre se genera un gran debate en las redacciones.

`Todo se ha sucesizado´

`La televisión gobierna el mundo. Y la audiencia gobierna la televisión´, afirma Luis Rendueles. Es evidente que estas pautas las va a marcar la audiencia y que esta siempre va a optar por una visión más dramática y con tendencia a la espectacularización. No tienen así cabida las historias de víctimas que consiguen salir adelante porque no es lo que vende. Tampoco suelen abrirse los telediarios con noticias positivas. `Todo se ha sucesizado´, sentencia Morcillo. Se ha producido, desde su punto de vista, una espectacularización de los sucesos en los que la información no se distingue del entretenimiento. Además, los `sucesos seriables´ son los más jugosos para los medios, ya que se convierten en folletines por capítulos: niña desaparece, habla su padre, enfrentamiento entre su madre y su padre, etc.  como si fueran una serie de Netflix.

Retomando la reflexión sobre la ética del informador de sucesos, los periodistas ejemplifican una buena actuación en estas coberturas con sus casos personales. Por ejemplo, la decisión de Cruz Morcillo de no publicar la foto del cádaver de Asunta, la niña que asesinaron sus padres adoptivos. Momento en el que vivió un fuerte debate interno porque se jugaba un puesto de trabajo, pero que resolvió reflexionando sobre cómo hubiera actuado cuando decidió ser periodista. Y lo vio claro: jamás publicaría algo así. Además, ambos coinciden en que llegaron al periodismo de sucesos por casualidad pero que es algo que les apasiona y que forma parte de su forma de hacer periodismo. A esto, Morcillos añade que`el día que deje de cubrir sucesos ya no voy a hacer periodismo. No quiero hacerlo´. También, como parte de la deontología periodística hacen hincapié en la necesidad de respetar las fuentes de información: ´si cuentas lo que te han contando nunca nadie te contará nada más´, sentencia Morcillo.

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