Ainhoa Jiménez Arranz  | Fotografía: unsplash  |

La salud del lector está en manos del tratamiento de la información sobre el sector médico. En ocasiones, se produce una tendencia a la exageración y a la hipocondría que enloquece a los redactores. Esto solo ha conseguido difundir el pánico a la audiencia o, incluso, tomar decisiones perjudiciales para su salud.

El deber del periodista no es solo informar, sino, además, informar bien. Esto resulta imposible si se elabora una noticia sin contexto, con carácter general y poco conocimiento del tema.  Además, la función de creadores de opinión va más allá de lo que se tiende a pensar: el reportero ejerce una función similar a la de un líder de masas.

La gente repite lo que ve en la televisión, lo que escucha en la radio, lo que lee en el periódico… Por esto, “es verdad, lo he visto en la tele” es el argumento de ‘autoridad’ que predomina en la actualidad. El control que los medios ejercen en la audiencia es real. Pero muchas veces ni si quiera los propios periodistas son conscientes de su poder. Y puede resultar un problema serio cuando la mala información del comunicador incita al lector a tomar decisiones que pongan en riesgo su salud o su vida.

¿Cómo puede el periodista evitar esta clase de problemas? Es bastante probable que el informador no siempre tenga amplios conocimientos de medicina para conocer en profundidad el tema. Pero no se pretende que un médico haga el trabajo de un periodista. Al igual que no se busca lo contrario. La respuesta es, entonces, bastante sencilla: investigar. Los datos tienen que estar contrastados, en especial en temas que puedan afectar directamente al lector. Además, resulta importante que estén actualizados. Tampoco podemos diagnosticar una enfermedad porque lo diga el entrevistado. El juicio médico es el único que debe hacerlo. De la misma forma, la competencia para declarar una alerta por epidemia corresponde a las autoridades sanitarias, no a los periodistas.

La tendencia a la exageración o particularización responde, también, a la búsqueda de lectores: un tema no puede focalizarse en un único suceso solo porque sea llamativo, aunque no es necesario decir que el sensacionalismo debe evitarse en cualquier tipo de información. Del mismo modo, las noticias deben elaborarse con datos, contexto y fuentes autorizadas. El fin de esta es que sirva de utilidad al lector. El periodista no escribe novelas o historias, informa.

De esta manera, los medios de comunicación deben ser conscientes del poder que poseen sobre la vida del público. Tienen que actuar consecuentemente, ya que los peligros del periodismo no se reducen a un único contenido. Sin embargo, el ámbito de la salud es uno de los que más riesgo implica. Así que se debe aportar una información de calidad y que sea de utilidad.

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