El documental del mes: Eugenio

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ANA ROIG ALONSO  |  Fotografía: El documental del mes  |

Martes 9 de octubre, la facultad de Filosofía y Letras retoma su tradición, de más de seis años, “El documental del mes”, tras una interrupción en los meses de mayo y junio.

A las siete y media, el decano Javier Castán recibe a los asistentes con un breve discurso introductorio en el que, entre otras cosas, informa de la recuperación del proyecto escenario-plató, en colaboración con el teatro Calderón. También adelanta algunas de las próximas proyecciones que ofrecerá la facultad como el testimonio cinematográfico de Ingmar Bergman, la serie de televisión Fanny y Alexander, en conmemoración del centenario del director o, con motivo del día en honor a las víctimas del holocausto, el 28 de enero se podrán escuchar sus testimonios gracias al documental Shoa de Lanzmann.

Tras esto, Castán procede a presentar el documental que se va a proyectar a continuación: “Es un documental muy clásico”, afirma “se ha reunido a cincuenta personas (…) que nos ofrecen el panorama de un personaje que tuvo mucha fama en un momento dado de la historia de España (…) pero el documental nos describe que, en realidad, su vida era como la de los calificados juguetes rotos (…)”

Dicho esto, se da paso al inicio del documental Eugenio, que nos explica, en ocho capítulos, la vida del cantante y humorista Eugenio Jofra, desde su infancia hasta su muerte. Diferentes personas cercanas a Eugenio relatan su experiencia con el humorista, lo que nos ofrece múltiples puntos de vista y opiniones.

Eugenio Jofra fue el segundo de tres hermanos. Educado en una familia estricta, decide, en contra de los deseos de su padre, estudiar dibujo técnico, en vez de una carrera universitaria, con el fin de ser joyero. Pero su camino artístico comenzó más tarde, cuando conoció a Conchita, el amor de su vida. Conchita era una mujer andaluza que se había mudado a Barcelona en busca de trabajo y formación, pero su verdadera pasión era la música. Por ello, cuando se juntan, deciden formar un dúo musical: Los dos, que no tarda en tener algo de éxito, y quedar finalista en varios concursos.

Los dos comienzan a cantar en locales fijos, y, entre canción y canción, Eugenio acostumbra a contar chistes que causan sensación. En poco tiempo, el local se abarrota, y la música deja de ser la causa de la congregación de los oyentes. Aunque, no todo son buenas noticias: a Conchita le diagnostican un tumor en el pecho. Eugenio queda devastado y empieza a acrecentar sus vicios (fumar, beber…) al saber que, en poco tiempo, su amada morirá, dejándolo solo con sus dos hijos.

Eugenio sigue triunfando, dejando a un lado cuando sube al escenario, la muerte de Conchita y su estado depresivo. Su fama crece, poco a poco es más conocido e incluso hace giras por Latinoamérica.

No mucho después de perder a su mujer, el humorista se empareja con otra andaluza, del mismo nombre, con quien tiene otro hijo. Conviven durante unos ocho años, pero su relación no era buena debido a las adicciones de Eugenio, se vuelve adicto a la cocaína, la bebida y el tabaco, lo que desemboca en un cáncer del que, afortunadamente, pudo salir, pero su relación no lo superó, Conchita se separó de él y Eugenio, dejó los escenarios.

Desde entonces vivió una vida de decadencia, con el tiempo volvió a los escenarios por necesidades económicas triunfando de nuevo, pero su salud estaba en un estado deplorable: muere de un ataque al corazón el 11 de marzo de 2001. El documental finaliza con el testimonio del primer hijo de Eugenio relatando cómo fue la última vez que lo vio vivo.

Jordi Rovira y Xavier Baig,  directores de este documental, han trabajado durante años recopilando la información, datos, y testimonios para ofrecernos “la cara oculta” de este humorista, que causó tanta sensación, pero que se fue autodestruyendo poco a poco.

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