GLORIA MARTÍNEZ GONZÁLEZ | Fotografías: Gloria Martínez  |

Qué surgió antes: ¿la gallina o el huevo?, ¿el cine o la literatura? El ‘III Congreso Internacional de Jóvenes Hispanistas, Teóricos y Comparatistas’, junto con la 62ª Edición de la Seminci, han intentado explicar las ‘fronteras’ entre la literatura y el cine a través de las diferentes conferencias que se han celebrado a lo largo de los días 24,25 y 26 de este mes.

Iván Sáinz-Pardo ha sido el último en cerrar el círculo de estas jornadas con el debate ‘Del cortometraje a la literatura’ que ha llenado casi por completo el  Aula Magna ‘Lope de Rueda’ de la Facultad de Filosofía y Letras. Y es que no todos los días se puede tener en la Facultad a un realizador y guionista en cine y publicidad licenciado en la Escuela de Cine y Televisión de Munich. Ni tampoco a un nominado y posible ganador de un Goya, o a un cineasta con más de 200 premios en festivales de cine a lo largo de todo el mundo. Además de todo esto, Iván Sáinz-Pardo es autor de los libros ‘Ira dormida’ y  ‘En la avioneta sobró un sitio’ donde explora el tiempo en todos sus confines con juegos divertidos e irónicos, pero a veces amargos y desamparados.

Lope de Rueda durante la conferencia / Fotografía: Gloria Martínez
Lope de Rueda durante la conferencia / Fotografía: Gloria Martínez

A pesar de todo esto, Sáinz se define como autodidacta: “Las escuelas de cine te ofrecen contactos y un hábitat, pero lo importante es que tengas relación con gente que quiere hacer lo mismo que tú, ver tutoriales, leer libros, ser autodidacta”, apuntó el guionista. Sin embargo, el miedo al papel o lienzo vacío es algo que cualquier cineasta o escritor ha sentido alguna vez en su vida: “El creador intenta conectar con el espectador o el lector, pero, ¿le va a interesar a alguien lo que yo quiera contar? Hay que tener confianza y autoestima, pero no siempre es así y ahí ese autor que nos inspira es fundamental”, matizó Sáinz.

“El cine y la literatura son disciplinas que se solapan, se influyen y trabajan juntas”

Su pasión por el cine comenzó a los 11 años gracias a la película de Spierlberg ‘E.T.: el extraterrestre’: “Sentí emoción, me reí, lloré, viví aventuras con solo mirar… Me inspiró, y decidí que yo quería hacer algo así, crear sensaciones en los demás”, relató Sáinz. Y ante esta nube de sueños, apareció su madre para recordarle que aún era un niño: “Mi madre quería que me centrase, que estudiase, y se me olvidó que quería hacer cine. Cuando quité los pósters de Spierlberg de la habitación, mi madre me regaló un diario y con 12 años empecé a escribir. Hoy sé que ese diario ha sido uno de los mejores regalos de mi vida”, manifestó el cineasta.

Alemania y la obra ‘Héroes’ de Ray Loriga hicieron que Sáinz diese un paso más allá y decidiese empezar a publicar sus historias. “En ’Héroes’ las letras parecían canciones, Ray Loriga usaba metáforas, ironías, sarcasmos que hacían que pareciese fácil escribir… Así que me animé, hice un publicación, un blog y salió a la luz mi primer libro, el segundo, los relatos cortos… y hasta hoy”, recuerda Sáinz.

 “No todas las historias se pueden contar, la utilización de una elipsis es muy importante”

Pero la jornada no podía finalizar sin la visualización de cortometrajes del propio autor. Iván Sáinz-Pardo ha comenzado con el ‘cortometraje estándar’, parecido al largometraje con principio, desarrollo y final. Un ejemplo de ello han sido los 15 minutos de ‘El sueño del caracol’ con un mensaje claro: carpe diem. “Este ha sido mi primer cortometraje en la Escuela de Cine, cuyo objetivo es aprovechar el momento. Hay que atreverse, dar el empujón”, explicó Sáinz.

El segundo tipo de cortometrajes es el ‘formal’, más experimental, donde prima la forma y la técnica y menos el contenido o el mensaje. Su cortometraje ‘Save’ es un ejemplo de ello: “La estética prima sobre la historia que vas a contar. En este cortometraje hay solo un plano donde la forma prima sobre la historia”, señaló el guionista.

‘Die freundin (amiga)’ es el tipo de cortometraje denominado sketch, el más utilizado por el protagonista de la jornada. “Hay que intentar meter algún tema que vaya más allá, que sea interesante para reflexionar, como este cortometraje que refleja la temática de la comunicación hoy en día”, concluyó así Sáinz con esta idea.

La jornada finalizó con la proyección nominada a los Goya de este mismo año, ‘Ainhoa’, que refleja cómo los niños a veces tienen que hacer de adultos, como el caso de la protagonista que vive el desahucio de su familia.

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