Dunia Etura: “Los límites nos los ponemos nosotros mismos”

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ESTHER MARTÍNEZ Y PATRICIA ORTEGA  |  Fotografías: Rafaela de Campos

La vida es inesperada; así lo asegura Dunia Etura. Y es que, a pesar de que comenzó su carrera profesional trabajando en Televisión Española, no sería hasta unos años después cuando conseguiría estudiar Periodismo y seguir la trayectoria de parte de su familia. También es licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Valladolid y Máster en Investigación de la Comunicación como Agente Histórico-Social de la misma universidad.

Además de trabajar en Televisión Española, ha desarrollado su carrera profesional en diversos medios de comunicación, como Punto Radio. Tiene experiencia en comunicación corporativa gracias a su paso por el departamento de comunicación del Centro Tecnológico CARTIF, un centro tecnológico que ayuda a las empresas a mejorar su competitividad y crear nuevas oportunidades de negocio. Hoy es profesora asociada en el área de Periodismo de la Universidad de Valladolid y, desde InformaUVa, hemos querido acercarnos a ella para conocerla mejor. Una conversación en Filosofía y Letras nos descubre a una mujer activa que no se pone límites.

 

¿Cómo fue su experiencia como redactora de informativos y del programa ‘Magazine’ en Punto Radio?

Aprendí mucho porque nunca había trabajado en radio y es un mundo totalmente distinto a lo que conocía. Me tocó cubrir toda la información local de Valladolid. Cuando eres periodista, siempre quieres ir a un área más grande, cubrir cosas que te parezcan más interesantes; pero donde yo creo que se aprende periodismo es ahí.

“Es en el ámbito local donde se aprende periodismo”.

¿En algún momento que su familia hubiera trabajado en la radio te sirvió para conseguir algún puesto?

[Se ríe] No, no tuve esa suerte.

¿Y en prensa?, ¿ha trabajado en un periódico alguna vez?

No, en prensa como tal no; aunque sí colaboro con la Asociación de Prensa de Valladolid. Algunas veces redacto artículos de opinión, sobre todo relacionados con temas que tienen que ver con género y comunicación.

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¿Qué destacaría de su paso por el departamento de comunicación del Centro Tecnológico CARTIF?

Estar ahí me abrió una perspectiva desconocida para mí, como era la labor europea en la difusión y en el desarrollo de proyectos de innovación y desarrollo. CARTIF es un punto de inflexión en mi formación y en mi desarrollo como profesional.

En cuanto a su etapa en televisión, ¿es la que más le ha gustado o la que más le ha marcado?

Cuando empecé a trabajar en Televisión Española, había hecho unas prácticas y me había ido a vivir a Londres y a Suiza una temporada corta. Al regresar a España, que me llamasen para trabajar en TVE era algo que no tenía pensado que me fuera a pasar. Aunque ahora no esté pasando su mejor momento y a pesar de que a lo largo de toda su historia se han producido muchas injerencias políticas, creo que es un medio necesario para tener una buena democracia.

Sabemos que profesionalmente se inclina mucho hacia cuestiones de género y que ahora mismo también se encuentra elaborando su tesis sobre ello. ¿Qué tiene esa materia que le atrae tanto?

Cuando empecé a trabajar el tema del género, tenía sentido común, pero nunca había tenido conocimiento. El hecho de que nos informemos con tanta premura nos lleva a hablar de oídas. Posteriormente, centré mi trabajo de máster en una investigación sobre el tratamiento informativo del 25N en El Norte de Castilla. También pusimos en marcha un Proyecto de Innovación Docente que dirige la profesora Virginia Martín Jiménez, que, además, es la persona que me dirige en la tesis y me ha ayudado muchísimo. Aunque suene a tópico eso de que “no soy yo quien ha elegido el tema, sino que es el tema el que me ha elegido a mí”, en mi caso es así. Y no penséis que es fácil porque hay veces que sufro con este tema.

“Informarnos con tanta premura nos lleva a hablar de oídas”.

Hay personas que consideran que la sociedad española está sufriendo un retroceso en cuanto al machismo se refiere. Es algo que podemos observar, por ejemplo, en las columnas de opinión de diarios como El País. ¿Está de acuerdo con estas opiniones?

En el tema de los medios de comunicación a veces hay una actitud un tanto esquizoide que lleva a la sociedad a seguir manteniendo ideas distorsionados en referencia a los roles de género, la igualdad, la violencia de género… porque, por un lado, se elaboran contenidos que sirven para sensibilizar y concienciar -y que creo que parten más de profesionales concretos, bien formados y con conocimientos sobre el tema- y, por otro, se da cabida, a través de artículos de opinión e información, a actitudes que poseen una gran carga machista y que tiran por tierra todo lo que se hace en favor de la igualdad y en contra de la violencia de género. Acabar con la desigualdad es posible, es cuestión de voluntad, como con el hambre. Existen recursos para dar de comer a más de la totalidad de la población mundial, lo que falta es voluntad.

¿Qué medidas tomaría o cree que se deberían tomar para cambiar esta voluntad del mundo?

Conocimiento, conocimiento, conocimiento y romper encuadres. Todos tenemos la obligación y la responsabilidad de, por lo menos, mejorar nuestro mundo más cercano.

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Actualmente es docente del Grado en Periodismo en la Universidad de Valladolid. ¿Qué es lo que le llevó a cambiar los medios de comunicación por las aulas?

Nunca me hubiese imaginado acabar de profesora. Yo tenía ganas de tener un trabajo un poco más intelectual, por eso hice el máster de investigación. La universidad me parecía un mundo apasionante, se pueden hacer muchas cosas desde aquí. Aunque es muchísima responsabilidad hacia los alumnos porque creo que tenemos que ser no solo transmisores de conocimiento, sino también dotar al estudiante de las herramientas necesarias para tomar una actitud crítica en su labor profesional, fundamentalmente; pero en su vida también. Así se cambian las cosas.

Un sentimiento que le aporte ser profesora.

Gratitud.

Alguna anécdota especial que recuerde sobre tu labor docente.

Nunca dejo de estar nerviosa, y además no me parece mal porque eso significa que no estoy en mi zona de confort, que estoy alerta, atenta y exigiéndome. Si no estoy nerviosa dando una clase, me preocupo.

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El tiempo de la entrevista se acaba, aunque no sin dejarnos alguna reflexión más. Nos quedamos con un valioso consejo que aplicar no solo en la carrera, sino también en la vida: “Los limites nos los ponemos nosotros mismos”.

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