SOFÍA MARTÍN RUBIO  |  Fotografía: Mayela de Castro  |

La evolución tecnológica ha propiciado el desarrollo de nuevas formas de ofrecer los contenidos, como es el surgimiento de los medios digitales. Internet da cabida tanto a periódicos tradicionales, como a aquellos que han nacido directamente para la red. Sin embargo, el coste de la información difiere según el soporte que se emplee para consumirla.

Varios medios de comunicación han comenzado a establecer los denominados ‘muros de pago’ en los diarios digitales. Este sistema impide la visualización de los contenidos a los usuarios que no estén suscritos. O bien, fija un número límite de artículos que pueden leer sin necesidad de pagar por ellos. En una sociedad acostumbrada a recibir información gratis, estas medidas se sitúan entre un intento de acabar con la crisis que sufre la prensa y la desvirtuación de su característica como servicio público que ha de estar al alcance de todos.

Noticia del diario digital ‘Zeit Online’ / Fotografía: Pixabay

La compra de prensa en papel se ha convertido en una práctica cada vez menos recurrente. En su lugar, los ciudadanos optan por abrir el navegador y buscar las noticias desde cualquier dispositivo electrónico. La facilidad de acceso, la acumulación indefinida de datos y la, hasta ahora, gratuidad han provocado un aumento en la popularidad de estos diarios.

Los datos recogidos por la Asociación Para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) en la primera ola de 2020 en su Estudio General de Medios (EGM) muestran un descenso de casi 600 lectores diarios de periódicos impresos con respecto a 2019. Por el contrario, el uso de Internet para el consumo informativo ha crecido un 2,2%. La disminución en la venta en papel, sobre el que se sustenta principalmente la prensa, ha desembocado en una crisis. Lo que ha obligado a los medios a buscar nuevas formas de financiación.

El precio de estar informado

Recibir información veraz es uno de los derechos fundamentales recogidos en la Constitución Española y los medios de comunicación actúan como intermediarios en el proceso. Así, especialmente los nuevos diarios digitales han garantizado el acceso a los contenidos mediante la ausencia de un coste por su consumo. Se han constituido como empresas con una financiación basada en la publicidad y al servicio de los ciudadanos.

Sin embargo, los ingresos de los anunciantes son insuficientes. Aquellos que poseen cabeceras tanto en Internet como impresas recurren a los beneficios provenientes del papel, aunque se trate de un sector altamente afectado. Los periódicos nativos digitales encuentran como única vía de mantenimiento posible el cobro de los contenidos, hecho que no termina de agradar a gran parte de la población.

Parece ilógico buscar una noticia en la Red y tener que pagar por leerla, pero tal vez sea esta la forma de lograr un periodismo de calidad e independiente. Entre partidarios y contrarios a estas nuevas medidas, es inevitable aceptar que se va a producir un cambio en los medios digitales que buscan recuperarse de su recesión al tiempo que cumplir con sus funciones.

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