ALBERTO DOMINGO SÁEZ   | Fotografía: Marina Lajo  |

El 18 de Febrero se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger. Rinde un sentido homenaje a todas aquellas personas a las que afecta este síndrome. Es un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista. Afecta a la interacción social recíproca y a la comunicación verbal y no verbal. También presenta síntomas como una resistencia para aceptar el cambio o una inflexibilidad del pensamiento, así como poseer campos de interés estrechos y absorbentes. Muchos avances científicos han visto la luz con el fin de ayudar a todas las personas que sufren esta enfermedad, de forma que puedan ser capaces de desarrollar todas las habilidades sin tener dificultad alguna para ello.

Se homenajeó por primera vez en 2007, cuando el psiquiatra austriaco Hans Asperger describió y bautizó el síndrome. Se identificaría bajo la denominación de ‘trastorno del espectro del autismo (TEA) sin discapacidad intelectual asociada’. La organización Autismo España conmemora cada año esta fecha para así dar visibilidad al colectivo y promover la acción política y social. Un ejemplo para la reivindicación y promoción del ejercicio efectivo de sus derechos.

En 2020, la campaña tuvo como lema #HazEspacio. Pone su foco de atención en el esfuerzo que hacen las personas con síndrome de Asperger por encajar en el entorno social que les rodea. Este no se adapta a sus características y necesidades, por lo que se ven obligados a ‘perder’ parte de su propia personalidad.

En Valladolid, fundaciones como Anaed, asentada desde 2015, luchan por la integración en la sociedad de las personas que sufren algún trastorno. La asociación no está solo especializada en tratar la depresión, también se responsabiliza de aquellas enfermedades mentales análogas que pueden desembocar en ella, como los trastornos de bipolaridad. Los trabajadores de esta asociación son voluntarios, a excepción de los psiquiatras y psicólogos que trabajan con ellos y que sí reciben una remuneración. Estos profesionales solo tienen una condición, y es la de aplicar la terapia por encima de todo, concretamente la cognitivo-conductiva.

Esta es una actitud que contribuye favorablemente a esa sección de la sociedad que sufre alguno de estos problemas. La población debe ser consciente del problema que surge ante estas enfermedades y buscar soluciones que puedan garantizar un buen futuro a aquellos que las padecen. Con fundaciones como Anaed, se puede avanzar mucho más en la investigación. Es así gracias a la inversión de distintas asociaciones o con la promoción de su Día Internacional. Es importante que todos se vean con las ganas y la confianza para aportar su grano de arena.

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