Deporte y series animadas: Superación, Compañerismo y Amor

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PABLO NICOLÁS CABRERA PÉREZ  |  Foto: Sensacine

El deporte y las series animadas son algunos de los mayores pasatiempos del ser humano. En muchas ocasiones, estas series de animación desarrollan su trama alrededor de este mundo. Los ‘deportes animados’  giran en torno a historias de superación, de compañerismo, de comedia o hasta de amor. Todas ellas dentro un mundo deportivo y siempre entre personajes con los que muchos se identifican y sueñan con ser.

Muchas de estas series marcan la infancia de generaciones, algunas incluso hicieron que personas se aficionaran a practicar deportes. Probablemente la más conocida por todos es Campeones -mal llamado: Oliver y Benji-. La serie japonesa fue una de las de mayor éxito en su momento. Mostraba como los personajes se acercaban cada vez más a su sueño, desde la infancia hasta su cumbre profesional. Para muchos esta serie marcó una época y acercó a los jóvenes al mundo del fútbol.

Uno de los reyes en ese sentido fue Sport Billy, un personaje de cómic que después tendría una serie -de apenas 26 capítulos- en la década de los 80. Billy era un gran deportista y venía de otro planeta para promover el juego limpio, el trabajo en equipo y el deporte al Planeta Tierra. La FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) llegó a adoptar a este personaje como mascota del ‘fair play’ en la Copa Mundial de Fútbol. También fue mascota en varios programas internacionales con motivo del juego limpio.

Otro ejemplo es Locos por el Basket, una serie española de la década de los 90 que enseñaba los valores deportivos, el compañerismo y la no violencia. La trama transcurre en una ciudad imaginaria llamada Dog City, esta se encuentra en una guerra entre dos bandas y el protagonista intenta solucionar los problemas de ambos grupos jugando al baloncesto. La animación fue creada por Antoni d’ Ocon en colaboración con TVE, la liga ACB y la FEB (Federación Española de Baloncesto).

Dentro del mundo de la animación no televisada también existen grandes historias de formación deportiva. Una de ellas es All Out!, donde un acomplejado protagonista se apunta al club de rugby de su instituto junto a un compañero de clase. Ambos tienen que soportar los duros entrenos de su capitán, que intenta convertir un club mediocre en el mejor de todo el país, teniendo que mejorar tanto individual como colectivamente.

En ocasiones también es común ver historias amorosas entre la superación que implica deporte. Un caso claro es el de la serie nipona Raqueta de Oro. Trata sobre una estudiante de secundaria que lucha por convertirse en una de las mayores tenistas a nivel mundial. La protagonista supera sus miedos, entrena duro e incluso rechaza a su enamorado por perseguir su sueño.  La serie se lanzó a principios de los años 70, en España la emitió Telecinco durante la década de los 90.

El amor y él deporte -en esta ocasión el beisbol- también se trata en otra producción japonesa llamada Touch. La historia trata sobre dos hermanos, uno de ellos es el pitcher estrella del equipo del instituto, el otro es completamente vago y despreocupado, pero ambos acaban en un triángulo amoroso con su mejor amiga de la infancia. La serie también muestra una historia de superación deportiva, teniendo el beisbol como hilo conductor de la trama.

Por último, otra serie que también dejó huella en la sociedad aunque de forma algo más cómica, surrealista y menos deportiva fueron Los Autos Locos. Once coches intentaban ganar el trofeo a ‘piloto más loco del mundo’ utilizando todo tipo de trampas e inventos. Pese a ello, esta producción ya no solo trataba la comedia, también tenía moraleja deportiva, ya que el villano y tramposo Pierre Nodoyuna jamás ganó ninguna carrera.

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