PILAR FIDALGO CARBAJO  |  Fotografía: Pixabay  |

Hoy hace justo 45 años del fallecimiento de Francisco Franco Bahamonde, el 20 de noviembre de 1975. Con su muerte, llegarían tiempos de esperanza para España. Por fin acabaría una dictadura militar que había durado 36 años. El régimen, al igual que el resto de totalitarismos instaurados durante el siglo XX, sabía que controlar los medios de comunicación supondría dominar parte de la opinión pública. Para conseguirlo, el Franquismo se sostuvo en dos leyes de Prensa. La primera fechada en 1938 y la segunda en el año 1966.

Ley de Prensa del 22 de abril de 1938

La ley de 1938 es obra de Ramón Serrano Suñer. Su objetivo es suprimir la prensa republicana para convertir al conjunto de la prensa en una institución al servicio del Estado. De esta manera el Caudillo podría transmitir los valores oficiales del nuevo régimen. En definitiva, actuar como instrumento de adoctrinamiento político.

Franquismo. Ley de Prensa de 1938
Ley de Prensa de 1938. | BOE

La ley instauró unos mecanismos de control que estuvieron vigentes hasta la reforma de 1966. El principal fue la censura previa, gestionada por el Servicio Nacional de Prensa. En cada una de las provincias la aplicaba el jefe provincial del Servicio de Prensa.

El Ministerio del Interior era el encargado de nombrar al director de cada diario, a propuesta de la empresa. El máximo responsable del medio también podía ser cesado directamente por en organismo público. Además, las faltas de desobediencia al Régimen eran sancionadas, incluso con penas de cárcel.

El Gobierno también podía ordenar la inserción obligatoria de cuantas informaciones, comentarios, crónicas y fotografías estimara pertinentes. Y, una de las más graves, los periodistas debían registrarse en el Registro Oficial de Periodistas, para poder ejercer la profesión. Esto prohibía a los profesionales que no fuesen afines al Régimen trabajar como periodistas. No había oposición.

Ley de Prensa del 18 de marzo de 1966

La Ley de Prensa de 1966, por su parte, fue propulsada por Manuel Fraga Iribarne. El gallego accede al cargo de Ministro de Información y Turismo en 1962 y la reforma de la censura a los medios es uno de sus principales proyectos.

Con esta Ley, el Franquismo pretendía crear un marco jurídico intermedio entre la restrictiva Ley Serrano y las liberales normativas de los países democráticos europeos. Esto permite una mayor libertad de prensa. Algunos medios se valieron de ella para mostrar una actitud abiertamente más crítica con el régimen.

Franquismo. Ley de Prensa de 1966
Ley de Prensa de 1966. | BOE

Los principales cambios de la Ley Fraga respecto la de 1938 corresponden a una pequeña apertura mediática bajo posible sanción. La empresa periodística pasa al dominio de la iniciativa privada. También se anulan las consignas y la censura previa como procedimiento normal. Se reservan solo para casos de Emergencia Nacional o guerra.

La nueva censura pasa por el depósito previo de publicaciones, que provocaba que los medios se autocensurasen. Si incumplían la normativa, el Régimen podía hacer un secuestro administrativo de una publicación. Surge, además, el concepto de información de interés general. Esto significa que el gobierno podía obligar a cualquier publicación a insertar gratuitamente notas provenientes de la Dirección General de Prensa.

En cuanto a las sanciones, estaban dirigidas a quien escribiese o publicase piezas consideradas contrarias a los Principios Fundamentales del Movimiento y el ordenamiento jurídico general del Franquismo. Aunque permite a los periodistas recurrir a ellas a través del Tribunal Contencioso-Administrativo.

Panorama general de los medios durante el Franquismo

Durante el Régimen toma importancia la figura del censor. Una persona pagada por el Ministerio de Información cuya labor era leer cada publicación e indicar si había alguna parte que no cumpliera con la Ley de Prensa en vigencia. Adoptaron este puesto autores como Camilo José Cela, aunque también tuvo obras censuradas. Por ejemplo, La Colmena.

Otra figura relevante en cuanto a censura se refiere es la del ilustrador. Se dedicaba a retocar las imágenes publicadas hasta que cumplían con los requisitos del Franquismo. Este seguía los criterios de los tres tipos básicos de censura, la moral, la religiosa y la política. Todas ellas se basaban en los valores del Régimen.

La censura moral se refería a temas sobre sexo, principalmente. La censura religiosa prohibía todas las religiones que no fuera la católica y hablar mal de la misma. Por otro lado, la censura política estaba destinada a alabar al régimen, mientras denostaba a los republicanos y comunistas.

Víctimas de esta censura, pero más de la represión franquista, fueron los periodistas y caricaturistas. Al principio, por el mero hecho de haber trabajado o colaborado con periódicos y revistas republicanos antes del Golpe de Estado de 1936. Muchos de los periodistas fueron encarcelados, fusilados o tuvieron que huir al exilio para evitar una condena.

Según Juan Antonio Ríos Carratalá en su libro Nos vemos en Chicote, lo primero que hicieron las tropas de Franco cuando tomaron Madrid fue intervenir las rotativas de los periódicos. El bando Nacional temía a la libertad de información.

Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante, narra en su libro que Miguel Hernández no fue procesado por poeta, sino por periodista. También relata el procesamiento y fusilamiento en Valencia, en el año 1939, de Carlos Gómez dibujante de La Traca.

En el caso del articulista de temas históricos y costumbristas Diego San José estuvo a punto de ser condenado a muerte si no hubiera actuado a tiempo el militar y fundador de la Legión José Millán-Astray. Habían sido amigos de la infancia, por lo que Millán-Astray le borró del acta de sentencia capital. No obstante, Diego San José fue condenado a 30 años de prisión por el juez Manuel Martínez Gargallo.

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