50 voces unidas por ilusión, compromiso y amistad

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SANDRA GUIJARRO GALÁN Y PATRICIA ORTEGA MARTÍN

Fotografías: Coro UVa

El Coro Universitario de Valladolid fue fundado alrededor de 1950 en el ámbito de la Universidad de Valladolid. Desde entonces, estudiantes, profesores y personal de esta Universidad han formado parte de esta formación, que actualmente cuenta con unas cincuenta voces y en la que tan importante como la habilidad para cantar en grupo son el entusiasmo y la ilusión por vivir la música. Sus componentes colaboran con grandes grupos orquestales o coros de diferentes lugares de España, además de realizar intercambios con formaciones corales extranjeras.

Historia del coro

Hace casi 65 años, Cayetano de Mergelina y Luna, rector de la Universidad de Valladolid, tomó la iniciativa de crear un primer coro: el Coro Universitario de Santa Cruz. Sería un grupo de voces graves en la que contaría con la ayuda del maestro Carlos Barrasa Urdiales. Paralelamente, la existencia de un segundo coro (en este caso femenino) permitió la fusión de ambas formaciones en un coro mixto que acudiría a los actos académicos o religiosos oficiales.

Unos años después (en el curso 1962-63), el color rojo carmesí para los hombres y el amarillo para las mujeres definían la vestimenta de los miembros del Coro Universitario, que hoy adopta el color morado. Visitas a diferentes ciudades españolas y portuguesas, colaboración con la Coral Vallisoletana y otras obras sinfónico-corales –’Gloria’ de Vivaldi, ‘Réquiem’ de Mozart, ‘La Creación’ de Haydn, etc.- lo ayudaron en su avance.

José Martín González, músico vallisoletano, se ocupó de la dirección del conjunto otorgándole gran relevancia entre las formaciones universitarias españolas, con un rico repertorio que abarcaba tanto todas las épocas como obras de carácter folclórico y popular.

Es precisamente en este período cuando llega su proyección internacional: lleva el nombre de la Universidad de Valladolid a múltiples países, como Perú, Chile, Argentina o Estados Unidos. Comienza, además, el intercambio con coros extranjeros, procedentes, por ejemplo, de Polonia, Portugal o Bulgaria. Asimismo, la agrupación tomó parte activa en numerosos certámenes organizados por otros coros universitarios españoles. Destaca su participación en el Festival Internacional de Coros Universitarios, que acoge a los mejores del mundo.

Fueron años de gran esplendor para el Coro. Entre los numerosos galardones que conquistaron, destacan el 2º Premio en el II Certamen Nacional de Canto Coral ‘Ciudad de Cieza’ (Murcia) de 1997, el 1er Premio del Nivel de Plata en la categoría de Coro mixto en la XVII edición del Concurso Internacional de Coros IFAS 2002 o el 1er Premio en el II Concurso Nacional de Corales ‘Antonio José’ de Burgos en 2003.

Ya durante el curso 2000-2001 y con motivo de su 50º aniversario, se celebraron varios actos. Uno de ellos fue la misa-concierto en la que acogieron a antiguos miembros sumando noventa voces que interpretaron la ‘Misa de la Coronación’ de Mozart.

El Coro Universitario de la UVa ya había grabado su primer CD en 1996, con una selección de música sacra y folclórica, y a finales de 2008, sacaba el quinto. Titulado ‘Van por el aire’, recoge canciones tanto religiosas como profanas de diferentes épocas y estilos.

Un año después de la publicación de este quinto disco, Marcos Castán se incorpora como nuevo director de la agrupación otorgando al coro un cambio notable en el repertorio y en la calidad sonora del conjunto. Con él, se producen los viajes fuera de España (con una primera visita a Malta para participar en el ‘International Choir Competition and Festival’) y continúan los encuentros y certámenes dentro y fuera de las fronteras.

El libro ‘Todo pasa, todo queda‘, editado por el quincuagésimo aniversario del Coro Universitario, ofrece todos los detalles de su historia. En él participaron Leire González, César Méndez y Cristina de la Rosa.

Con motivo de su tan próximo 65º aniversario, nos colamos en uno de sus ensayos para entrevistar a Raúl Salcedo e Isabel Ruíz, presidente y ex tesorera del Coro Universitario, respectivamente. De fondo se escuchan las fabulosas voces de los coristas y, en la cara de ambos, se puede observar lo orgullosos que están.

Raúl Salcedo: el coro como sinónimo de ilusión, compromiso y amistad

Cuando preguntamos al Raúl cómo empezó todo y cómo se ha ido desarrollando, se le hace imposible olvidar lo que comenzó siendo un sueño: “El año que viene hace 65 años que nace el Coro por la inquietud de un profesor que había en la Universidad. Este creyó que había que hacer una ‘cantera’ de la coral vallisoletana, la cual sería la coral madre –al principio, porque posteriormente se separaron-. Tuvo la idea de crear un coro con jóvenes estudiantes, uno para chicos y otro para chicas. Después, ambos coros se juntaron, ya que no tenía mucho sentido que fuera una travesía separada”.

“En un principio y teniendo en cuenta que el coro universitario se ha nutrido de universitarios, de gente que va y que viene, la mayoría de las personas eran estudiantes que tenían inquietudes o que les gustaba simplemente cantar y, por tanto, acudían al coro por mero entretenimiento. Con el paso del tiempo, el coro comenzó a estabilizarse, a coger forma hasta estar formado no sólo por estudiantes, sino también por antiguos alumnos y profesores, además del personal de servicios”, continúa no sin destacar lo que para él es su principal virtud: “Es una gran experiencia para conocer gente, aprender a cantar y, sobre todo, para socializar con gente de otros lugares, de otras carreras”.

El único requisito para estar en el coro universitario es ser o haber sido alumno de la Universidad de Valladolid o tener algún tipo de relación (como puede ser profesorado o personal de administración o servicios). “En un principio, a nivel de coro, somos todos iguales. No hay ninguna distinción entre unos y otros”, señala Salcedo, que define la formación en tres palabras: ilusión, compromiso y amistad.

Para el 65º aniversario, que se celebra el año que viene y coincide con la muerte de Vicente Goicoechea, han planificado tanto un concierto específico como la grabación de un disco. Raúl también nos cuenta que les gustaría organizar algún encuentro con pasados coralistas para actuar, quizás abordar algo de música rock adaptada a coros con acompañamiento musical. 

La actuación más importante o la que más recuerda (lleva ocho años en el coro) es ‘African Sanctus’, obra que interpretaron en el Auditorio Miguel Delibes y que prepararon durante más de un año. Del pasado al futuro. Y es que, de entre los próximos eventos a que se enfrentaban en el momento de la entrevista, Raúl destacaba la 16º coral de música navideña, celebrada el pasado 16 de diciembre: “Los conciertos navideños siempre han gustado por el tipo de piezas y la época en la que se cantan. Es el primer concierto para aquellos que pasen la prueba el lunes de esa misma semana, entonces será una experiencia que siempre recordarán”.

Como presidente del coro percibe un gran apoyo de las personas, destaca que la gente ayuda mucho. Sin embargo, la gestión requiere tiempo. Hay que pensar lo bueno para el coro, no lo bueno para uno mismo

Isabel Ruiz: el coro como punto de encuentro de amistad y relajación

“La experiencia como tesorera del Coro Universitario, que tuvo lugar durante el año pasado, fue muy bonita”, nos cuenta Isabel Ruiz. Una experiencia de crecimiento en la que tuvo un primer contacto en la realización de facturas para un grupo grande que manejaba una cantidad de dinero importante. “Al principio, el planteamiento requería tiempo en cuanto a organización, pero se acaba convirtiendo en un acto rutinario”, apunta.

Isabel estudió una ingeniaría en la Universidad de Valladolid y fue hace tres años cuando decidió dar el paso y presentarse al coro. De entre todas las actuaciones que ha presenciado, se queda con el ‘Réquiem’ de Mozart, que define como “una pieza muy bonita”.

La cuestión social también aparece en su testimonio. Y es que su participación en la formación le ha supuesto conocer a gente de todo tipo y entablar amistad con grandes personas. También la ha animado a aventurarse en algunas en actividades en las que no solía participar con sus amigos, como el karaoke. Por otro lado, el coro es su momento de relajación, una manera de olvidarse de muchas cosas.

La música no le era algo ajeno. Ya había pasado por clases de guitarra, solfeo, por el coro del instituto… señala que la base se la sabía, pero el Coro Universitario le ha facilitado nuevos conocimientos, como clases de canto. “Para mí es fantástico. Es la parte que más me gusta de mi ocio. Es mi ‘hobby’ y me gusta mucho”, concluye ilusionada.

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