NOHAYLA TAHIRI EL HAMMOUTI  |  Fotografía: Pixabay  |

Con el paso de los años, se han incrementado los casos de desinformación en el periodismo. Las nuevas tecnologías permiten el acceso a distintos enlaces. Navegar por infinidad de páginas web que ofrecen todo tipo de datos de forma rápida y sencilla cada vez está más al alcance de todos. Muchas veces, los datos no se verifican ni contrastan. Esto provoca que los lectores caigan presos de los bulos y de la desinformación. Contrastar la información consiste en comparar distintas fuentes informativas y sacar a la luz los datos más relevantes.

Un periodista debe mirar por un código ético a la hora de trabajar. Por ello, una de sus tareas más importantes es la de contrastar sus fuentes de información. Se trata de una herramienta que asegura que la información en la que trabaja es veraz y fiable para su consumo. Esto hace que un periodista destaque sobre los demás, pues da una imagen de fiabilidad, seriedad y trabajo bien hecho. Claves para un buen y profesional comunicador. La fuente de información es el soporte en el que se basa para buscar, localizar e identificar información para realizar un buen trabajo. El empleo correcto de las fuentes se complica en ciertos casos . Hay veces en las que la inmediatez que requiere el periodismo causa que el profesional de la información no disponga del tiempo suficiente para comparar distintos datos e indagar en el asunto.

La forma más rápida y sencilla de conseguir una fuente fiable es acudir a páginas webs oficiales. La información que utilizan siempre cuenta con una verificación. Otra opción es  la de acudir a testigos directos, pues han presenciado los hechos en primera persona. Hay una gran diferencia entre citar unas fuentes a las que ha tenido acceso todo el mundo y citar unas propias a las que solo el propio periodista puede acceder. Es muy importante para un informador tener sus propios medios y contactos a los que acudir cuando se requiera una información. Esto otorga un elevado grado de credibilidad y originalidad de cara al público.

El periodista tiene derecho a negarse a revelar sus fuentes frente a la empresa, poderes públicos o terceras personas que lo requieran. Muchos aprovechan esta oportunidad para hablar de testimonios que nunca existieron, lo que le da una aparente veracidad a sus trabajos, que no se corresponde. Hay veces en las que no se puede revelar el nombre de una fuente. En estos casos, el profesional de la información debe buscar la manera de convencer al público de que la información es veraz y ha sido contrastada. Algo esencial para un periodista es la transparencia con la que trabaja. Para conseguirlo, no hay nada mejor que una buena agenda de contactos.

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