Consejero de EURES en Valladolid: “Hay que quitarle drama a la movilidad”

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ALBA CAMAZÓN PINILLA

Fotografías e infografía: Alba Camazón

Existen más de 40.000 personas que trabajan para la Unión Europea. 2,18 millones de españoles viven en otro país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE). El 33% de de los registrados está empadronado en Europa. A 1 de enero de 2015, las inscripciones en padrón europeo ascendieron a 57.209, cifra jamás registrada. Sin embargo, el consejero de EURES en Valladolid, Rafael Pérez, procuró no dramatizar esta situación en la conferencia ‘¿Quieres trabajar en Europa? conoce tus derechos y oportunidades’. “No huimos del hambre ni de la miseria como hace décadas”, explicó Pérez de forma contundente el miércoles 15 de octubre en la Facultad de Derecho.

Lo más importante es buscar un trabajo en la comodidad de casa. “Irse a otro país a ver qué pasa requiere tiempo y dinero para nada”. Sobre todo cuando el servicio público de empleo proporciona información y ayuda de forma gratuita, EURES. La idea no es irse al extranjero y trabajar como camarero, si no superar las barreras físicas, lingüísticas y culturales para acceder a un puesto de trabajo acorde con el nivel de estudios y las expectativas del trabajador. Las áreas más activas son Reino Unido (por el uso del idioma), Alemania (que ha llegado a cooperar con el servicio de empleo español para impartir Formaciones Profesionales en España), los países nórdicos (con ofertas especializadas), Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. ¿Los cargos más demandados? Personal sanitario, ingenieros (principalmente de telecomunicaciones e informática) y turismo, junto a la atención al cliente. “Hay unos recursos que hay que utilizar”, subrayó Pérez.

Conocer el idioma del país es un factor básico para triunfar en el extranjero. Por eso hay que buscar la máxima información posible sobre las opciones laborales. “Dicen que el castellano está de moda, pero no se utiliza como lengua de trabajo. El inglés sigue siendo el idioma franco”.

Un país soporta a los desempleados europeos por igual, salvo que aquel que procede de otro país solo puede cobrar la prestación durante un máximo de doce meses consecutivos. Esta es una de las razones por las que unos 300 españoles fueron expulsados en año pasado de Bélgica. “Suponían una carga para el sistema”, sopesó el asesor del Centro de Información al Trabajador Extranjero (CITE), Antonio Moya. El CITE pertenece al sindicato Comisiones Obreras (CCOO), y presta ayuda de forma gratuita a las poblaciones inmigrante y migrante.

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