PABLO NICOLÁS CABRERA PÉREZ  |  Fotografía: Daniel Isla

Equipos y personas de todas las edades atraviesan la naturaleza, buscan un marcador, atraviesan la montaña o simplemente intentan llegar a la meta, no estamos hablando de running, senderismo ni de ningún videojuego de rol. Hablamos de la orientación, un deporte escandinavo que tiene miles de adeptos en toda Europa.

La orientación es una actividad no muy conocida en España que consiste en hacer un recorrido con ayuda de un mapa y una brújula. El corredor elige su propio camino dentro de las posibilidades, aunque es necesario pasar por distintos puntos llamados controles. Ahí la organización verá que los corredores han completado la prueba. Gana el más rápido en llegar a la meta. Por lo general suele ser en campo, aunque también puede practicarse en ciudad. Por ello, es la actividad perfecta para desconectar en cuanto finalice el confinamiento.

Lo necesario para practicarlo es un mapa específico, generalmente se utilizan escalas entre 1:7500, en terrenos muy detallados, hasta 1:15000, en pruebas de larga distancia. La homologación de los mapas la rige la IOF (International Orienteering Federation). También es necesario una brújula, puede servir cualquiera pero las más utilizadas son las de dedo.

Dentro de este deporte existen diez distintas modalidades. Orientación a pie (O-PIE), larga distancia, media distancia, sprint, relevos, score, orientación a bici (O-BM), a Kayak (O-KAYAK), sobre esquí (O-ESQUÍ), orientación precisa (Trail-O). La modalidad clásica y la más practicada es el O-Pie. Además, este deporte cuenta con un tipo de competición que mezcla varias de las disciplinas dentro de la orientación, este es el Raid.

El Raid de Aventura es una prueba multidisciplinar que consiste en poner al máximo las cualidades de los equipos. Probar la resistencia, la navegación e incluso la supervivencia. También se caracteriza por practicarse en terrenos con una difícil orografía y ser a contrarreloj. Esta competición solo puede practicarse por equipos, que son independientes y autosuficientes durante el recorrido, pues pueden estar un gran número de horas sin recibir ayuda externa.

Joven practicando orientación a pie. Fotografía: Daniel Isla

La orientación como deporte surgió sobre el siglo XIX con la aparición de los primeros planos topográficos modernos. Poco después, los países escandinavos organizaron pruebas militares de orientación. Ya el 7 de octubre de 1890 se celebra la primera prueba de orientación a pie, a partir de ahí se empezó a crear el reglamento y las bases de esta actividad. Fue mucho después, a finales de la década de los sesenta, cuando la orientación tuvo su mayor desarrollo, se empezaron a crear mapas específicos para la orientación, a partir de ese momento se conoce la orientación tal y como es ahora.

Este deporte llegó a España por medio de las fuerzas armadas en los principios de la década de los sesenta. En 1979 se creó la Asociación de Amigos de la Orientación y en 1988 se organizaba en España el primer Trofeo Internacional de Orientación Martín Kronlund. La prueba más importante en territorio español fue en 1996, se organizó en Murcia una prueba internacional del Mundial de Veteranos.

Actualmente existen 70 federaciones internacionales dentro de la IOF. Los campeonatos del mundo se celebran anualmente, aunque hasta 2003 se celebraban cada dos años. En España, pese a ser un deporte minoritario cuenta con ligas en casi todo el territorio, todas ellas regidas por la FEDO (Federación Española de Orientación). En Castilla y León está la Liga de Castilla y León, en las que participan 14 clubes. Tres de ellos de la provincia de Valladolid: Club Deportivo Portillo, Club Orientación sin Límites y el Club de Orientación de Valladolid.

Esta práctica cada vez gana más adeptos en todo el mundo, aumentan los países que participan en el mundial a pie. La orientación combina actividad física y mental en el entorno de la naturaleza, es el ejercicio perfecto para aquellos que no quieren ‘perder el norte’.

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