ALBA MIERES NAVEIRAS  |  Fotografía: Mayela de Castro |

¿Qué habría pasado si Einstein hubiese nacido mujer? Es la impactante pregunta con la que el movimiento #NoMoreMatildas busca captar la atención del lector. Y desde luego que deja pensando en cómo serían las cosas actualmente en ese universo paralelo, sin el famoso científico alemán. Pero, detrás de esa interrogación hay un trasfondo mucho más preocupante: ¿cuántas mentes brillantes han sido silenciadas sólo por haber nacido mujer?

Este fenómeno por el que los méritos femeninos se los llevaba algún compañero de investigación o su marido tiene ahora nombre de mujer: Matilda. El efecto se nombró así en honor a Matilda Joslyn Gage, la primera activista en denunciar esta injusticia. A pesar de que en la actualidad son más las estudiantes que consiguen hacerse un hueco en el mundo científico-tecnológico, aún queda camino por recorrer.

Las Naciones Unidas en el año 2015 declararon el día 11 de febrero el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.  En su sexta edición, la reunión de líderes mundiales ha hecho especial hincapié en el trabajo imprescindible de las científicas en la lucha contra la pandemia de Covid-19. Sin embargo, en comparación, los hombres aún son mayoritarios en el campo de la ciencia.  Un estudio de la UNESCO realizado entre 2014 y 2016 reveló que menos del 30% de todas las estudiantes escogen grados superiores relacionados con la ciencia, la tecnología y las matemáticas.

Mujeres en la ciencia
Fotografía: Pixabay

El movimiento #NoMoreMatildas explica que el bajo porcentaje de niñas interesadas en el campo de las ciencias se debe a la falta de ejemplos femeninos en los que verse reflejadas. ¿Cuántos alumnos han estudiado solamente a Marie Curie en clases de química? ¿Cuántos pueden citar a más de cinco inventoras? Y, sobre todo, ¿qué podría hacer el periodismo para mostrar a esas estudiantes que pueden llegar a ser grandes científicas?

El papel de los medios de comunicación

Para dar más visibilidad a la mujer, la propuesta más informativa consiste en redactar reportajes centrados en diversos ámbitos de este tema. Donde se tratarían los inventos que crearon, cómo afectaron los descubrimientos o la discriminación a su vida. En este último apartado se aluden los premios y méritos que se llevaron sus compañeros masculinos, entre otros. De igual modo, podrían realizarse vídeos con la misma dinámica y subirlo a distintas plataformas, tanto a las del medio de comunicación como a Youtube y a redes sociales.

Pero lo más importante sería llegar a los niños. La infancia es la base de toda educación y lo importante es criarlos en el feminismo. Actualmente, los menores consumen mucha televisión e internet, incluso redes sociales como Instagram, Tik Tok o Youtube. El reto del periodismo actual consiste en acercar y adecuar la información a esas plataformas.

Si la audiencia a la que se quiere llegar son niños, lo conveniente sería apostar por formatos más interactivos: Talleres on-line, entrevistas ficticias a las inventoras, creación de perfiles en redes simulando ser la científica, contenido divulgativo, vídeos educativos…

Las nuevas tecnologías tienen la ventaja de adecuar los soportes a todo tipo de público y llegar a un gran número de personas mediante un uso eficiente de la información. No obstante, el periodismo no puede, ni debe convertirse en el principal centro educativo. Éste tiene que actuar de referente extra para que las niñas normalicen a la mujer en el ámbito tecnológico-científico, sin que sea percibido como un campo exclusivo para los hombres. Y para que nunca más se vuelvan a silenciar las voces femeninas.

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