ALEJANDRO LOSADA FERNÁNDEZ  |  Fotografías: Alejandro Losada Fernández  |

Los Apartamentos Cardenal Mendoza consiguieron alzarse con el título del Trofeo Rector de baloncesto masculino después de vencer por 40-48 al Colegio Mayor Menéndez Pelayo en un encuentro que tuvo momentos de dominio para los dos conjuntos. La final se disputó en el Complejo Deportivo Ruiz Hernández.

Menéndez Pelayo y Cardenal Mendoza se veían las caras en la final del campeonato después de haber derrotado, respectivamente, al Colegio Mayor Belardes y a la Residencia Universitaria Alfonso VIII. Ya se habían visto las caras en el partido de la fase de grupos disputado antes de Navidad y que terminó con victoria por escaso margen del conjunto rojo (43-46).

Trofeo Rector-Cardenal Mendoza-Menéndez Pelayo-Ruiz Hernández-deportes-baloncesto
Carrera (blanco) se dispone a tirar un triple mientras su compañero López realiza un bloqueo.

Con este precedente, ambos equipos afrontaron el choque concentrados y sabiendo que tendrían que dar el 100% para alzarse con el Trofeo Rector. Menéndez Pelayo ganaría el salto inicial e intentaría un triple que sería repelido por el aro. Ninguno de los dos conjuntos daba un solo centímetro a su adversario y eso se reflejaría en el marcador en los primeros compases del choque (12-12). La igualdad se rompería con el acierto visitante en los últimos metros y con un parcial de 0-7 cerrarían el primer cuarto.

Menéndez Pelayo saldría en el segundo cuarto dispuesto a recortar distancia. La estrategia parecía surtir efecto para, al menos, mantenerse en el encuentro. Pero no sería más que un espejismo de lo que estaba por llegar. Incapaces de acertar desde el 6,75 y con solo una canasta y un tiro libre, Cardenal Mendoza enchufaría los lanzamientos uno detrás de otro, gracias a Jiménez, Sánchez y, sobre todo, a un López que se mostraría imperial en el rebote, para irse al descanso con la máxima diferencia (15-33).

Trofeo Rector-Cardenal Mendoza-Menéndez Pelayo-Ruiz Hernández-deportes-baloncesto
Menéndez Pelayo anota ante la oposición rival.

El intermedio serviría para que los de rojo ordenaran las ideas y se reorganizaran. Curiel, encargado de dirigir el juego de los suyos, y del Prado, el único que podía frenar el juego interior blanco, hasta entonces, el principal punto fuerte visitante tanto en defensa como en ataque, darían un paso al frente. Con un juego mucho más agresivo, Menéndez Pelayo entraría en bonus, lo que llevaría a la línea de tiro libre a su rival, que acertaría solo uno. Pese a ello, los locales no lograrían reducir distancias y el tercer cuarto terminaría 24-42.

Con la misma intensidad por parte local, el último cuarto arrancaría con Cardenal Mendoza fallando tres de los seis tiros libres de los que dispuso. Aun así, conseguiría mantener la distancia (33-48) en el marcador para afrontar sin sobresaltos los últimos compases del partido. Con su rival ya saboreando el título, Menéndez Pelayo, de la mano de Curiel, sensacional en el juego exterior, lograría maquillar el resultado final (40-48).

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