Ainhoa Jiménez Arranz  | Fotografía: unsplash |

El deber de un periodista es informar, pero, sobre todo, hacerlo bien, aunque no siempre resulte sencillo. Existen temas que por sus características son difíciles de tratar de forma correcta por su sensibilidad, como ciertas enfermedades, temas de orientación e identidad de género, violencia machista, etc.

Pese a las dificultades a las que pueda enfrentarse, lo importante es que el informador esté abierto a aprender más sobre lo que comunica y que preste oídos a la realidad analizada, porque en consonancia ajustará el enfoque, el marco. En especial, se debe escuchar a las personas que sufren las enfermedades, la violencia o aquellos que pertenecen al colectivo sobre el que se está hablando. Así, el medio será capaz de formar a la sociedad para la convivencia y su cuidado. Pues de otra manera, crea una realidad distorsionada que infunde temor al público.

En el ámbito de la salud, la información sobre el cáncer se ha estancado, y ha provocado que se transmita una visión estigmatizada de la enfermedad. Por esta razón, la FAPE ha creado un ‘Decálogo para el Buen Tratamiento Informativo del Cáncer‘. Sin embargo, esta organización no ha sido la única en elaborar herramientas que sirvan de ayuda a los periodistas para realizar su trabajo de la mejor forma posible.

Uno de los aspectos en los que coinciden la mayoría de los expertos es en el uso del lenguaje, ya que es el principal arma del reportero. Por ello, los informadores deberían evitar el uso de eufemismos y el lenguaje con connotaciones bélicas, muchas veces más enfocado al aspecto emocional que al de la información. Además, es preferible un uso directo y preciso de la lengua, para hacer más accesible la información.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que las imágenes son unas herramientas tan poderosas o incluso más que el habla. De esta forma, se debe hacer una selección muy cuidada de ellas, sin caer en los tópicos y estereotipos como pueden ser los de “personas deterioradas por los tratamientos”.

En lo que respecta al contenido, y al igual que en cualquier otra noticia, el periodista tiene la obligación de contrastar la información y de atribuir las fuentes. En especial, ha de hacerlo en la que se difunde en la red. Además, siempre que sea posible, se aportará una visión amplia: en este caso, dando voz a los pacientes y a las asociaciones. Del mismo modo, la noticia deberá contar con un espacio y tiempo de acuerdo a su importancia.

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