INÉS MODRÓN LECUE  |  Fotografía: Pixabay  |

Las nuevas tecnologías contribuyen a aumentar las posibilidades de ocio, el audiolibro es una de ellas. Su propio nombre define de qué se trata, la única diferencia entre un libro tradicional y un audiolibro es que en este último no es necesario leer, tan solo escuchar. Es complicado establecer la fecha de inicio de esta nueva manera de contar historias pues los cuentos narrados existen desde siempre, la llamada tradición oral. Sin embargo, si cerramos la definición y consideramos que ha de ser una grabación, nos vamos acercando en el tiempo, concretamente hasta 1935. Fue en ese año cuando la Royal National Institute of Blind People de Reino Unido comenzó un programa de apoyo destinado a los veteranos de guerra que habían perdido la capacidad de ver. Para que estos hombres pudieran continuar disfrutando del placer de la lectura, un locutor de la BBC, Anthony McDonalds, se grabó mientras narraba la obra ‘Typhoon’ de Joseph Conrad. Se trata del primer audiolibro de la historia.

A medida que la tecnología ha evolucionado, este formato ha ganado popularidad ya que su distribución cada vez es más sencilla. Las casetes, CDs y DVDs han sido soportes muy utilizados para el comercio de audiolibros, pero en la actualidad han reducido en un enorme porcentaje sus ventas hasta casi desaparecer, como en el caso de las casetes. Esto se debe a que hoy existe una manera mucho más cómoda de disfrutar de ello, el podcast. Acceder a un podcast es tan sencillo como buscar en internet el tipo de contenido que se desea y elegir entre los cientos de archivos disponibles. Debido a esto, tanto este nuevo soporte como los audiolibros están en auge.

Hay muchos motivos por los que decidirse a entrar en el mundo de la lectura narrada. El más obvio y fácil de comprender es el de las personas que sufren algún tipo de discapacidad que les impida leer un libro convencional, de hecho, como ya se ha mencionado antes, es por ellos por lo que nació este formato. No obstante, no todos los incentivos pasan por superar los percances una minusvalía. La ventaja de que no sea necesario estar parado para comenzar un libro de estas características hace que un amplio número de personas se inclinen por esta opción para adquirir ciertos conocimientos, es el caso de las obras de autoayuda o de idiomas. Cada vez es más común salir a hacer ejercicio y escuchar a través de los auriculares un audiolibro. Debido a esto, la población más joven comienza a apostar por este formato ya que les permite realizar otras tareas a la vez, algo fundamental en los tiempos que corren en los que no nos permitimos “perder el tiempo”. En cuanto a este aspecto, algunos científicos se han pronunciado en contra por considerar que no resulta beneficioso, ya que no se atiende a ninguna de las dos actividades si se realizan simultáneamente.

Mujer corriendo escuchando audio./Fotografía: Pixabay

No se debe olvidar que, desgraciadamente, hay personas que no han tenido la oportunidad de aprender a leer o sufren de problemas como la dislexia, que dificulta esta tarea, sin embargo, en la mayoría de los casos sí pueden escuchar, por lo que esta posibilidad sería una gran noticia para ellas.

Son muchas las webs que permiten la descarga de audiolibros, como por ejemplo Amazon, iTunes, Storytel y Audioteka, entre otras. Pero, sin duda, las más populares son Audible y Google. Audible se centra en la venta de este producto y funciona principalmente mediante una membresía de 15 euros al mes que permite disfrutar de un libro cada treinta días, en caso de que se desee ampliar esta cantidad será necesario pagar un extra de 15 euros más. También es posible comprar algún libro sin disponer de una suscripción, pero en ese caso el precio puede llegar a duplicarse.

Google lanzó a comienzos de 2018 la sección de audiolibros dentro de Play Store Books. Del mismo modo que se descarga una canción o una aplicación de la tienda oficial del gigante de internet, se puede descargar un audiolibro. Además, se puede escuchar una muestra previa a la compra para decidir si la voz del narrador es la adecuada. Los precios abarcan una gama muy amplia pero la mayoría se sitúa en torno a los diez euros. Existen también algunas obras disponibles gratuitamente como ‘El cuervo’ de Edgar Allan Poe o ‘Las hojas secas’ de Gustavo Adolfo Bécquer.

Dentro de la inabarcable cantidad de títulos que encontramos en formato audiolibro, también están presentes aquellos que tratan sobre el periodismo. Es el caso del gran ensayo escrito por Joseph Pulitzer llamado ‘Sobre el periodismo’, un imprescindible para todo estudiante de esta materia que se puede escuchar cómodamente. Cabe destacar que la Universitat de València otorgó en 2010 un premio a un audiolibro creado por Carla Fibla y Nicolás Castellano, periodistas de la Cadena SER, y que lleva por título ‘Mi nombre es nadie’. En esta obra se narran “las rutas que hacen los inmigrantes hacia los países ricos” y la mayor innovación que se percibe respecto a lo que podía haber sido en un formato tradicional es la combinación de voces de periodistas con voces de auténticos inmigrantes que sufrieron aquello que se cuenta. Esto añade una nueva dimensión a la historia y la dota de una calidad inmensa.

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