La arqueología fuera de las películas

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ALICIA GARCÍA RECIO  |  Con la colaboración de Rubén Vega

Fotografía de portada: Pixabay  |  Fotografías integradas: Alicia García Recio

“Indiana Jones ha llevado la arqueología a más personas en el mundo que cualquier otra actividad”. Gonzalo Ruiz Zapatero, autor de estas palabras y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, fue el primer interlocutor en el curso Más allá de Indiana Jones: ser arqueólogo profesional hoy”, que tuvo lugar el los días 15 y 16 de octubre en la Facultad de Filosofía y Letras de la UVa.

Durante 45 minutos, Ruiz Zapatero expuso la necesidad de cambio en el sistema universitario español. Con una actitud crítica hacia el ‘Plan Bolonia’, no dudó en compararlo con otras universidades que considera más prácticas, como la UCL (London’s Global University) de Londres. Comentó que, en España, no hay más que 3 facultades con un grado específico de arqueología y aseguró que “en vez de comenzar a construir por los cimientos, es decir, los grados, se comenzó a construir por los másteres”. “Quienes hicieron este planteamiento no tenían ni la más puñetera idea de hacer una tesis doctoral”, añadió convencido.

Eran las 4 de la tarde cuando Olatz Villanueva Zubizarreta dio el pistoletazo de salida a la segunda sesión del curso presentando al profesor Darío Álvarez Álvarez, director del Departamento de Teoría de la Arquitectura y Proyectos Arquitectónicos de la Escuela técnica superior de Arquitectura de la UVa y coordinador de un grupo de investigación altamente reconocido. En su exposición, trató de poner en valor los yacimientos arqueológicos. El profesor, el único de los ponentes del curso que no era arqueólogo, se centró en los aspectos más significativos de su grupo de investigación.

[Darío Álvarez Álvarez y Olatz Villanueva Zubizarreta]

Comenzó hablando de los yacimientos arqueológicos de Clunia (Peñalba de Castro, Burgos) y Tiermes (Montejo de Tiermes, Soria). Explicó, por ejemplo, cómo han reproducido formas geométricas del teatro romano original en el primero de ellos: han aprovechado el paisaje e introducido pasarelas que permiten el acceso a personas con diversidad funcional, algo de lo que se enorgullece. “Es una cosa que me honra mucho porque tengo una niña discapacitada. Ahora tienen la posibilidad de recorrer el teatro entero”, señaló.

Sin abandonar este ánimo, explicó con fascinación cómo Tiermes le recuerda a “un paisaje del fin del mundo que, si no fuese por los aerogeneradores, parecería algo intemporal”. Según avanzaba su ponencia, se mostraba cada vez más entusiasmado y llegó a definir este yacimiento como una estructura que aúna investigación y excavación, una experiencia muy laboriosa. Su fascinación alcanzó su punto álgido cuando defendió que no sólo admira el paisaje, sino que la mano del hombre ha contribuido en gran medida a embellecer el paisaje. “Qué bella la labor humana, qué bello el trabajo romano”, exclamó.

Comentó que, en estos momentos, se están encargando de la protección de las visitas en la villa romana de El Vergel (San Pedro del Arroyo, Ávila). Así cerró poco antes de las 16:45 su ponencia. Y, sin más dilación, Villanueva volvió a hacerse con el micrófono para presentar al siguiente invitado, el arqueólogo -licenciado en Arqueología e Historia-, Valentín Barroso Cruz. Este, además de ser el creador de Arqueocanaria, ha trabajado en infinidad de prospecciones arqueológicas, incluida alguna subacuática.

Su charla abordó el uso turístico de yacimientos arqueológicos en Gran Canaria. Sus constantes bromas hicieron que, desde el principio, se ganara la atención del público. Habló de su tierra como un lugar pequeño que alberga gran cantidad de turistas, lo que, unido a que presenta un patrimonio muy sensible, puede conllevar su deterioro. Explicó la clase de turistas que viajaban hasta las islas, resaltando que el mayor récord que conquista un parque arqueológico se sitúa en unos 50.000 visitantes al año, cifra muy alejada de los 2 millones de personas que llegan al archipiélago. Apuntó hacia la difusión de estos yacimientos en guías y todo tipo de informaciones como posible solución al problema.

[Valentín Barroso Cruz]

El arqueólogo canario desveló esos aspectos que hacen que un yacimiento arqueológico sea de interés turístico, como que se pueda acceder con facilidad o que tenga unos horarios establecidos para su visita o un entorno no impactante estéticamente (en el que “no parezca que te vayan a dar un palo”). Las visitas se organizan en base a lo que quieren ver los turistas, que disponen de un tiempo determinado para realizarlas. Para concluir, con una imagen de Indiana Jones proyectada y sin abandonar en ningún momento su actitud bromista, defendió que la entrada a los yacimientos organizados sea de 5€ por los puestos de trabajo que genera o el coste de la luz o del papel para las guías. 

El profesor Fernando Díez Martín fue el encargado de presentar a los interlocutores de la tercera sesión. Ya durante la mañana del viernes, el arqueólogo Jordi Rosell Ardèvol centró su intervención en cómo enseñar y comunicar el Patrimonio Arqueológico basándose en su programa televisivo Sota Terra (TV3). Con él perseguían explicar un periodo de la Historia a partir de la excavación en un yacimiento arqueológico, dar a conocer el Patrimonio Histórico y despertar el interés por estos dos campos, historia y arqueología.

[Jordi Rosell Ardèvol]

Cercano, de pie y sin micro, comentó los criterios de selección de contenidos que llevaban a cabo. Históricamente, introdujeron distintas etapas, como la Prehistoria, la Edad Medieval o la actual. Desde el punto de vista geográfico, todos los yacimientos eran cercanos unos a otros (se situaban dentro de la propia Cataluña y lejos de la zona pirenaica). Se planteaba un reto al que se intentaba dar solución en un yacimiento arqueológico a lo largo de 3 días. En referencia a algunas críticas que se habían vertido contra el programa, Rosell señaló que, en todo momento, respetaba la Historia, la profesión y la inteligencia del espectador.

Orgulloso, proclamaba que tenía mucho seguimiento (en sus palabras, gustaba tanto a niños como a adultos), aunque se acabó sustituyendo por otro que suponía un menor coste económico. No descarta, pese a todo, que se vuelva a producir. “Fue una experiencia extraordinaria a tantos niveles… consistía en poner en contacto dos mundos tan diferentes. El programa no está cerrado del todo, puede que se vuelva a abrir”, afirmó.

El siguiente turno fue para Javier Jiménez Gadea, conservador del Museo de Ávila. Concienciado con la idea de formar nuevos arqueólogos, facilitó información sobre prácticas y ayudas a los estudiantes. Centrando su charla en la arqueología en los museos, desmintió que estos fueran algo fundamentalmente pasivo. Para él, son “centros que cumplen una función social”. Explicó el trabajo que hay detrás de cada exposición, además de cómo surgieron los museos de arqueología.

La mayor parte de objetos que llegan al museo provienen de las excavaciones, aunque hay otra parte que se obtiene gracias a donaciones. Un curioso apunte es que, muchas veces no cuentan con espacio para estos objetos o, incluso, lo que se dona no tiene que ver con aquello en lo que están trabajando, pero deben aceptarlo y buscar soluciones, pues es una práctica que fomenta la colaboración ciudadana. Su única labor no es la investigación: también se encargan de luchar contra la falta de esta para que no se dé por hecho algo que no ha experimentado un estudio previo.

Enrique Baquedano Pérez, arqueólogo del Museo Arqueológico Regional de Madrid (MAR), recogió el testigo. Reconoció que los museos no están pasando su mejor momento y señaló como una de las causas que dependen de más de una administración. Así, destacó que el mayor mérito del suyo es subordinarse sólo a una. Desde el principio, marcó la idea principal de su conferencia: el humor. “El humor es patrimonio de la inteligencia. Intentamos añadir el humor al museo”.

[Enrique Baquedano Pérez y Fernando Díez Martín]

Habló sobre el origen del MAR y las exposiciones que se pueden ver allí. Su objetivo es cambiar la forma en que la sociedad ve los museos: “Queremos romper esa histórica tradición hacia los museos de que la gente entra con cierto temor y lo que nos planteamos es que entren con comodidad, a pasárselo bien y a aprender”. Además de las exposiciones, organizan conferencias, espectáculos de danza, teatro o  talleres infantiles. También ilustran libros con cierta gracia.

En lo referente a la arqueología, tienen una importante línea de excavación debido a la metodología que utilizan, que los diferencia del resto. En los yacimientos, realizan jornadas de puertas abiertas que han llegado a alcanzar 700 visitantes en 3 horas: “Eso no pasa ni en el Museo del Prado”, a lo que añade: “Tenemos que demostrar a las autoridades que la arqueología sí interesa”.

Manuel Domínguez Rodrigo, el último de los conferenciantes, habló de la internacionalización de la arqueología española, que se encuentra muy bien posicionada en comparación con los países vecinos. Tenía algo que apuntar sobre el título del curso, y es que cada vez tiene “menos alumnos que han visto Indiana Jones, ahora algunos conocen más a Tadeo Jones o Lara Croft”.

La arqueología española -y su impacto académico internacional, en concreto- ha experimentado un “cambio brutal”, en sus palabras, pues ahora son los extranjeros los que vienen a formarse aquí, al contrario que hace unos años. Reconoció el gran trabajo que se ha hecho en Atapuerca, que ha dotado al panorama nacional de proyección fuera de nuestras fronteras.

También resaltó la labor divulgativa -en materia arqueológica- que ha llevado a cabo el Ministerio de Cultura con la web www.españaescultura.es, a pesar de que muy pocas personas la conozcan. Archeospain, por su parte, ha calado en los países anglosajones. A pesar de estas y otras iniciativas, para él llama la atención que los proyectos que se llevan a cabo muchas veces se publiquen en revistas sin gran impacto, que no suelen alcanzar la difusión que podrían tener. Aunque, añadió, “esto no es algo que sólo ocurra en España”.

[Manuel Domínguez Rodrigo]

El cierre del curso llegó de la mano de un debate en el que los ponentes se preguntaron entre ellos. Una de las aportaciones la hizo Javier Jiménez Gadea, que destacó que uno de los principales problemas de los museos es que no tienen espacio para acumular todo lo que les proporcionan los arqueólogos, algo causado, principalmente, por la falta de presupuesto. Enrique Baquedano Pérez compartió la opinión de su colega y criticó que este -el de la financiación- es un asunto principalmente político.

Está visto que el de los presupuestos es un tema candente, pues se retomó tras la participación del público. Los ponentes coincidieron en que, en ocasiones, solo reciben una subvención, pues se tiene la percepción de que los diferentes grupos de investigación realizan el mismo trabajo. “Podríamos haber llegado a perder muchos yacimientos importantes por falta de financiación, menos mal que conseguimos financiación externa”, concluyen apurados.

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