ALICIA GALLEGO MENÉNDEZ  |  Fotografía: Antonio G. Encinas

El periodista Antonio G. Encinas, que lleva más de veinte años trabajando en El Norte de Castilla, explica en esta entrevista cómo es para él trabajar telemáticamente. También da algunas claves sobre cómo informar y cómo informarse en esta situación dada por el Covid-19, y cuenta cómo lo están viviendo desde el periódico.

Foto: El Norte de Castilla

Pregunta: ¿Es la primera vez que se encuentra en la situación de tener que trabajar de forma telemática?

Respuesta: A este nivel, sí. Pero yo he trabajado muchos años cubriendo el fútbol, al Real Valladolid. Entonces, cuando juega fuera de casa, o cuando hemos ido a pretemporadas, te ves obligado a mandar páginas desde donde estés. Yo soy de los que empezó en la época en la que el fotógrafo revelaba las fotos en el baño y mandábamos los negativos escaneados con una especie de módem. La tecnología ha ido mejorando y nos ha permitido ir adaptándonos a eso. De aquello, que ya era teletrabajar en cierto modo, a hoy, no ha variado tanto. La gran diferencia es que ahora prácticamente toda la plantilla del periódico está trabajando desde su casa.

P: Ahora mismo, ¿tiene la necesidad de trasladarse a algún lugar o lo hace todo desde casa?

R: Lo estoy haciendo todo desde casa. Primero, porque la tarea que me han encargado es hacer cada día una crónica resumen de los datos más relevantes sobre el coronavirus. También hago la rueda de prensa en directo que ofrece la Junta de Castilla y León: ellos la retransmiten por streaming y nosotros mandamos preguntas por WhatsApp, por lo que lo puedo hacer desde casa. Y, por último, porque en mi casa tenemos una persona de riesgo. Intento salir sólo para lo necesario. Los que sí están saliendo son los fotógrafos, y algún compañero que está haciendo algún reportaje de calle. Pero todos estamos intentando, en la medida de lo posible, no movernos.

P: ¿Qué diferencias encuentra entre trabajar telemáticamente y trabajar de forma presencial?

R: El gran inconveniente que hemos encontrado de trabajar (todos) telemáticamente es la dificultad de organización. Cuando entra una noticia de última hora y hay que cambiar páginas, si estamos en la redacción se habla y se resuelve en cinco minutos. Pero por el grupo de WhatsApp es más difícil coordinarse. Los primeros días costaba más, ahora vamos cogiendo las rutinas y nos vamos coordinando.

P: ¿Y alguna ventaja?

R: Bueno… La ventaja es que estás en casa. Si tienes familia, puedes estar con ellos. Aunque en mi caso ha habido días en los que prácticamente me he tirado todo el tiempo trabajando. Así que, lo que teóricamente es una ventaja, a veces deja de serlo.

P: ¿Le dedica más horas al trabajo en esta situación?

R: Estamos enganchados todo el día, al final es así. Al tener que estar todos en contacto, estamos activos todo el día, mirando el móvil o el correo electrónico. Probablemente, sí, estamos trabajando más que otras veces. Pero la situación es muy excepcional. El Norte de Castilla, que lleva más de siglo y medio fundado, no ha pasado por muchas situaciones como esta. Y con el mismo contexto como este, con este alcance, jamás. Estamos viviendo algo histórico, desgraciadamente. ¿Hacemos más horas? Posiblemente sí, pero tampoco queda otra.

P: A la hora de contactar con las fuentes, ¿encuentra alguna dificultad al no poder hacerlo en persona?

R:L verdad es que no. Normalmente hay algún compañero que lleva menos tiempo al que se le tiene que echar una mano, pero los que llevamos más tiempo solemos tener los contactos hechos. Incluso, a veces, llamas a gente que no conoces personalmente, pero ellos te conocen a ti por referencias, porque leen el periódico. Eso te facilita las cosas. Muchas veces ya hacemos cosas por teléfono habitualmente, sin ir a los sitios.

P: ¿Cree que a la prensa esta situación le afecta de forma diferente que a la televisión o a la radio?

R: Nos afecta, para empezar, en que Correos ha decidido no repartir los periódicos en las zonas rurales. Vivimos en una región en la que la banda ancha es una utopía, a muchos pueblos no llega, y el único modo que tiene esa gente de informarse es la prensa. Y se la estamos quitando. Para mí es un grave error. Los directores de medios se han quejado mucho por esta decisión. Eso es lo que más nos perjudica a la prensa.

Por otro lado, estamos batiendo todos los récords: de páginas vista de información, etcétera. Creo que es un buen momento para que recuperemos credibilidad de cara a los lectores. Están bombardeados por WhatsApp falsos, por bulos, por jetas que intentan hacerse protagonistas. Nosotros intentamos mantener una línea con los errores que se puedan cometer. Veremos a ver cómo aguantamos el tirón económico cuando acabe esto, como todos.

P: Entre tanta desinformación, ¿algún consejo sobre cómo informarse bien?

R: Lo primero es acudir a las fuentes oficiales. Luego, intentar discernir muy bien, que es algo que teóricamente hacemos todos. Por ejemplo, hay mucha gente hablando de tratamientos que están funcionando, y tú antes de informar sobre ello tienes que buscar referencias, mirar a qué estudios se remiten, hacer consultas a médicos y científicas, a personas que sepan sobre ello. Y en cuestión de datos, siempre ir a las fuentes oficiales y, si no estás conforme con esos datos, preguntar.

P: ¿Cree que tanta información sobre el mismo tema puede saturar a la ciudadanía?

R: He escuchado a gente que se queja. Pero, y ¿de qué quieren que informemos? Un investigador que conozco me decía ayer que “habría que investigar para buscar otras historias más positivas”. Yo le contestaba que dónde las encuentro, si estoy todo el día metido en casa. Las estamos buscando, ayer dimos la noticia de la mujer que afortunadamente se ha recuperado en la UCI del Hospital Clínico. Pero es que hasta ahora no ha habido noticias positivas, las noticias son malas, y no podemos cerrar los ojos. Esto es muy serio. Nosotros hemos ido informando poco a poco, siguiendo una estructura, hasta que llegó el momento en que la redacción del periódico se dividió en dos: alerta sanitaria, y el resto. Creo que no puede ser de otra manera.

P: ¿Desde el Norte de Castilla están recibiendo alguna pauta concreta para cubrir la información sobre el Covid-19?

R: Lo único que nos han dicho, en lo que nos han insistido desde el primer día, es que tengamos mucho cuidado con los bulos. Que contrastemos y comprobemos todo más que nunca. Es preferible llegar tarde que meter la pata. Nadie está exento de cometer errores, pero tenemos que extremar las precauciones para no cometerlos, porque nos jugamos mucho todos.

P: ¿Algún consejo para estudiantes de periodismo sobre cómo trabajar telemáticamente?

R: Aquí cada uno se organiza un poco como puede. Para empezar, tienes que tener las herramientas: internet en casa, un teléfono con datos y cámara, ordenador. Lo segundo, tienes que tener las fuentes ya hechas. Las fuentes se hacen en la calle. Por eso es muy importante, cuando empiezas a hacer prácticas en algún sitio, hacer mucha calle. Yo siempre recomiendo que les pongan en (la sección de) local, para que puedan coger esa experiencia.

Otro consejo es intentar hacer las cosas sencillas y tener paciencia. Es muy importante trabajar en equipo, comunicarse con los demás, no pisarse. Dejar un poquito el ego a un lado. Todos queremos hacer la mejor información, pero a veces tienes que ceder, dejar cosas al resto… Y más en circunstancias como esta.

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