JAVIER GARCÍA GARCÍA  |  Fotografía: Pixabay  |

El pseudoperiodismo de investigación ocupa en los últimos años las principales cadenas generalistas en España. Busca atraer la atención del público con un enfoque basado en el entretenimiento, a la vez que persigue el reconocimiento de ser considerado como una labor periodística de calidad. Sin embargo, se trata de un tipo de periodismo sensacionalista cuyo objetivo es sacar a la luz informaciones que no están contrastadas ni verificadas.

Según Javier Chicote, periodista de investigación, ‘el pseudoperiodismo es un sucedáneo de periodismo de investigación que solo comparte con él algunas formas y le roba el nombre’. Es por ello que se está produciendo un serio daño al propio periodismo. A través de las cadenas de televisión se vulneran los códigos deontológicos. Y es que, las presiones sometidas por intereses comerciales y audiencias son muchas. Además, se ha llegado a un punto en el que cualquiera cree ejercer la profesión periodística.

Tener un blog o una cuenta de Twitter da pie a multitud de manipulaciones dentro de la sociedad. Estas se convierten en un verdadero problema cuando las mismas informaciones son publicadas en los medios digitales o en la televisión. La sociedad contribuye a extender este tipo de bulos al tener un acceso instantáneo a Internet.

A día de hoy, las cadenas españolas cuentan en su parrilla con programas dedicados a este ‘periodismo de investigación’ la Sexta con Equipo de Investigación, Cuatro con Cuarto Milenio y 21 Días Telecinco con En el punto de mira. Todos buscan lo mismo: entretenimiento y ocio. No desempeñan un servicio público y está más cercano a estrategias políticas y económicas con tal de conseguir los fines propuestos.

El periodismo de investigación, a diferencia del pseudoperiodismo, tiene la difícil tarea de revelar cuestiones encubiertas de forma deliberada. Se apoya en la utilización de material verdadero para alcanzar el objetivo subjetivo de cambiar el mundo. Surge de forma original por el propio periodista, a través de una labor indagadora y documental. Se presenta como un servicio público, sin ataduras y sin intereses censores de los propios medios.

Con todo esto surgen preguntas como:  ¿son los medios los culpables de no contrastar la información que publican? ¿Se debería de culpabilizar a aquellos que solo buscan vender? ¿Son los ciudadanos partícipes en la difusión de este tipo de información?

La realidad periodística confirma que el periodismo se está convirtiendo en un espectáculo, que traiciona la ética moral y la profesionalidad del periodista. A pesar de ello siempre habrá gente que luche por el periodismo tradicional y contra el servilismo. El periodismo de investigación y el pseudoperiodismo son dos cosas totalmente distintas y no se puede confundir. A cada cosa con su nombre.