PILAR FIDALGO CARBAJO  |  Fotografía: Pixabay  |

A las puertas de Navidad, el COVID-19 sigue sin remitir. Aunque el Gobierno haya anunciado el inicio del periodos de vacunación a partir de enero de 2021, los contagios en España superan ya el millón y medio. La Universidad de Valladolid tampoco se salva. Varios de sus estudiantes lo han contraído en algún momento. Sin embargo, tal y como afirma su Gabinete de Comunicación, ninguno de los contagios sucedió en las aulas. Varios de los estudiante comentan sus casos.

Caso de Mercedes Pedreño

Mercedes Pedreño estudia 4º de Periodismo en la Universidad de Valladolid. El martes 20 de octubre empezó a notar los primeros síntomas del COVID-19 y decidió llamar al teléfono de atención sanitaria. En Castilla y León es el 900 222 000. Ese mismo día le hicieron la prueba PCR y el 21 de octubre le comunicaron su positivo.

Ella no sabe exactamente donde se contagió, ya que, según dice, hizo ‘actividades normales’. Fue a clase y tomó algo con sus amigos en una terraza, aunque ninguno dio positivo. Piensa que posiblemente se contagiara en el ascensor de casa, debido a que una vecina que dio también positivo, o en la autoescuela. Afirma que las clases de conducción han sido un foco grande de contagio entre los alumnos.

Los primeros síntomas que tuvo fue irritación y dolor de garganta, dolor de cabeza y tos. Cuando notó los síntomas decidió llamar al teléfono de atención sanitaria, le explicaron que debía llamar a un centro de salud para que le realizaran una PCR.

Al día siguiente de hacérsela le dieron el resultado. Fue positivo. Los rastreadores le pidieron una lista de contactos de dos días para atrás desde los primeros síntomas y una médico se puso en contacto con ella para preguntarle por su estado de salud y contarle el protocolo que debía seguir.

Pedreño estuvo diez días confinada en su habitación. ‘Se me hizo largo, no es lo mismo estar encerrada en una habitación que en una casa. Hice un puzle, me vi muchas series e hice trabajos para la universidad’, afirma la alumna.

Después de esos diez días encerrada, le llamaron los sanitarios. ‘Me dijeron que si llevaba tres días sin síntomas ya no contagiaba y podía hacer vida normal. No me hicieron una segunda PCR y me gustaría que me la hubieran hecho, para saber si aún podía contagiar’.

Caso de Iris López

Iris López es compañera de clase y de piso de Mercedes Pedreño. Fue uno de los contactos que Mercedes dio a los rastreadores y la única de ellos que dio positivo. Al contrario que su compañera y amiga Mercedes, ella sí sabe cual fue la causa de su contagio. ‘Al compartir las cosas en el piso y vivir juntas me terminé contagiando yo también’.

El día en el que llamaron a Pedreño para decirle que había dado positivo, contactaron también con Iris y el resto de compañeras de su piso compartido para hacerse la PCR. Al día siguiente, jueves 22 de octubre, se la hicieron. Sin embargo, fue el viernes 23 el día en el que supo que era positivo. ‘Ese día me confine. Una vez a la semana la médico me llamaba para preguntarme como estaba’.

Los síntomas de Iris fueron dolor de pecho, tos, dolor muscular, de cabeza y pérdida del gusto y del olfato. ‘El día que nos hicimos la PCR, al respirar profundo sentía que me dolía el pecho. Al día siguiente, cuando ya me dieron el positivo, tenía muchísima tos, dolor de cabeza y muscular. Esos síntomas me duraron dos días y posteriormente perdí el gusto y el olfato. Pero volvieron a los cinco días’.

Iris estuvo diez días confinada en su habitación a raíz de su positivo. Aunque ya se había encerrado anteriormente, junto al resto de sus compañeras, tras el positivo de Mercedes Pedreño. ‘Se hizo duro, pero con las clases online se hizo más ameno’, afirma la futura periodista.

Al igual que su compañera, le hubiera gustado que le hicieran una segunda PCR o un análisis de sangre para saber si tenía anticuerpos. ‘No me hicieron una segunda PCR, me dijeron que no hacía falta. Como llevaba más de tres días sin síntomas, que podía salir’.

Caso de María Paradinas

María Paradinas, COVID-19
Fotografía cedida por María Paradinas

María Paradinas estudia 3º de Periodismo, un curso por debajo de Pedreño y López. A finales de mayo perdió el olfato y el gusto. A día de hoy todavía no los ha recuperado.

Acudió al médico en mayo, porque perdió el olfato y el gusto. Le llegaron hacer tres PCR, todas negativas, hasta que decidieron hacerle un análisis de sangre y vieron que tenía anticuerpos. Lo más seguro es que haya pasado la enfermedad asintomática y meses después tuviese los efectos secundarios.

‘No note nada. A finales de mayo me empecé a quedar sin olfato y sin gusto’, comenta la joven. Paradinas cree que pudo contagiarse en marzo porque su padre estuvo muy malo ese mes. Tal y como dice ella, su padre ‘estuvo como tres semanas malo, pero no le hicieron ninguna prueba. Solo puede ser eso porque estábamos confinados y no salí de casa’.

‘En mayo fui al médico, me hicieron una PCR y di negativo. Me aislaron y, a las dos semanas, volví a dar negativo. En ese momento me dijeron que ya podía salir de la habitación y que podía hacer vida con mi familia. Pero claro, añadieron que si seguía así me llamarían dentro de un tiempo para ver como evolucionaba. A las tres semanas me volvieron a llamar, me hicieron otra PCR y volví a dar negativo otra vez. En ese momento decidieron hacerme un análisis de sangre y comprobaron que tenía anticuerpos. Se la hicieron a mis padres y ellos también los tenían’, narra la alumna de la UVa.

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