GLORIA MARTÍNEZ GONZÁLEZ | Fotografías: Gloria Martínez | Vídeo: Gloria Martínez, Andrea Sánchez y Fran Núñez

El olor de sus páginas, el diseño de sus portadas, las reseñas de otros autores, el mejor compañero de viaje, la tipografía de sus historias, el teletransportador más efectivo cuando flaquean los ahorros, o el mejor cómplice para tus momentos de soledad. Los libros permiten aumentar nuestro conocimiento sobre aspectos concretos, dejan nuestra mente libre a lo que describen en sus páginas, y perduran a lo largo del tiempo en una época donde lo efímero prima ante todo.

Librería Oletvm / Fotografía: Gloria Martínez

Aunque la revolución tecnológica ha llegado para poner la rutina patas arriba, aún existen negocios que apuestan por lo tradicional, renovándose, reinventándose, pero teniendo siempre presente la esencia. Este es uno de los casos de Oletvm, una librería de dos plantas abrazada por la plaza Salvador de Valladolid que abrió sus puertas en 1992 en la calle Héroes del Alcázar de la ciudad pucelana. “Oletvm viene de Vallisoletvm, del latín, que significa algo así como valle de las olivas… aunque el origen es incierto”, explica Ceferino Cañibano, trabajador en el negocio desde 1994. Estrella y Carlos, informáticos de profesión, diseñaron una aplicación para librerías y apostaron por abrir una para poner a prueba su trabajo realizado. “En los años 90 había librerías que tenían también regalos, papelería, revistas, discos… De hecho, Oletvm comenzó así, pero duró muy poco porque no había tanta salida”, explica Cañibano.

A pesar de los avances en las tecnologías de los últimos años y de los lemas apocalípticos sobre la desaparición del libro, el mundo de las letras no ha cambiado mucho y sigue vigente en la actualidad: “El formato es el de siempre, lo que pasa es que a principios de los 90 se vendía más, había menos guerra tecnológica y yo creo que los negocios como este siguen ganando esa guerra lentamente, poco a poco”, detalla Cañibano. “El problema actualmente es que la mayor parte de la gente no lee nada, pero frente a esa mayoría están los pocos que leen y leen bastante y son los que realmente mantienen el negocio, mantienen la librería y buscan, y siguen buscando”.

Según el último estudio del Ministerio de Cultura y Deporte publicado en abril del 2018, la actividad editorial en España muestra una serie de tendencias que se están asentando en los últimos años, como el progresivo acortamiento del ciclo de vida de los libros en el mercado, es decir, la bajada de la tirada media:

Sin embargo, en este estudio también afirman que en España, las librerías y cadenas de librerías concentran en conjunto el 52,7% de las ventas, mientras que los hipermercados representan el 8,2% de la facturación por venta de libros y los quioscos el 3.5% del total.

Y aunque parezca mentira, 6 de cada 10 españoles compran libros en el último año, aunque la media anual desciende de 10,3 a 9,4 libros. Los jóvenes son los que muestran mayor hábito de compra de libros: 9 de cada 10 adquieren alguno en el último año.

El libro del ISB con miles de páginas para buscar la disponibilidad de los libros ha quedado en el olvido de muchos. Internet también ha cambiado las rutinas de los negocios de las librerías y ha permitido que la logística, la conexión con otras empresas relacionadas con la materia, distribuidoras o editoriales, e incluso la propia relación con los clientes cambie y se produzca con más agilidad. “La relación con las distribuidoras desde los años 90 ha cambiado, pero no mucho. Lo que pasa es que han sido muchas editoriales independientes las que están intentando no solo dar cantidad con los últimos títulos, sino también calidad. Ahora se rescatan buenos autores del pasado, de los 80, los 90 y esas son editoriales que se distinguen de las grandes corporaciones y los grandes grupos macroeconómicos, y por eso también las cuidamos y nos cuidan”, detalla el veterano librero.

“Abrimos la librería y nos hemos mantenido, yo creo, que gracias a la vocación. Vocación de libreros, vocación de servicio, vocación de ser un referente cultural en Valladolid”, explica Ceferino Cañibano.

Además, ahora la publicación de un libro, en contraposición a la última década del siglo pasado, no queda excluido solamente a profesionales del mundo de las letras: “Ahora el youtuber de moda saca un libro porque cuando tienes 300.000 seguidores. Las editoriales te buscan, y sacas el libro y lo vendes. Luego también están los poetas que se mueven mucho por las redes sociales y están teniendo mucho éxito. Y frente a esto, están las editoriales independientes que están rescatado y apostando por la calidad literaria. El mundo del libro está bastante revuelto, pero lo bueno es que hay variedad y puedes encontrar de todo”, comenta Ceferino.

Ceferino Cañibano, trabajador de la librería desde 1994 /Fotografía: Cultura de los 90

Los Pilares de la TierraEl nombre de la rosa o El mundo de Sofía eran los best seller de la década de los 90 que aún siguen vigentes hoy en día como grandes obras del siglo pasado. Pero no solo estas, sino que “en esta época también tuvo auge la novela histórica porque anteriormente este tipo de novela era más densa, dura y académica, y empezó a ser más asequible, con más muertes en plan novela negra que atraían más a los clientes”, explica el librero, a lo que también añade que: “hay que tener siempre en cuenta y es a algo que no ha cambiado con el paso de los años, es que la primera impresión de un libro dice mucho o por lo menos te deja cierta huella. El resumen de la contraportada o los primeros capítulos son lo básico para cogerlo o dejarlo”.

Tras 26 años en el negocio, Oletvm posee dos locales en Valladolid, uno generalista en la plaza Salvador y otro especializado en libros infantiles en la calle Teresa Gil, número 16. Diez trabajadores, con espíritu vocacional, se encargan de mantener estas librerías para servir los mejores libros a la ciudad pucelana: “Abrimos la librería y nos hemos mantenido, yo creo, que gracias a la vocación. Vocación de libreros, vocación de servicio, vocación de ser un referente cultural en Valladolid”, explica Ceferino. “Aquí se puede encontrar gente muy simpática”, dice jocoso el librero,”y después libros de todo tipo. Tenemos un poco de todo, aunque cuidamos especialmente nuestra librería infantil porque ahí sí que tenemos muchas cosas que no se pueden encontrar en cualquier sitio. Sin embargo, lo que nos diferencia de otros negocios de este tipo es que le damos mucha importancia al trato personal, al servicio personal. Ahora tú llamas a una librería y te sale un robot. Nosotros ofrecemos ese trato que no puede dar cualquier tecnología”.

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