NOHAYLA TAHIRI EL HAMMOUTI  |  Fotografía: Pixabay  |

La migración estuvo, está y estará siempre presente en todas las sociedades del mundo. Era común que la población de hace varias décadas se trasladara a otro lugar con el fin de hallar unas mejores condiciones de vida. Es algo que no ha dejado de ocurrir en la actualidad. La mayoría de población migrante deciden traspasar las fronteras para buscar oportunidades, que en su lugar de origen son prácticamente inexistentes.  Algunas de las principales razones migratorias son el alto índice de desempleo, la presencia de sistemas de instrucción obsolotes y la persistencia de dificultades para acceder a la formación y al mercado de trabajo.

Actualmente, la migración destaca por diversas razones. El 18 de diciembre, las Naciones Unidas conmemoran el Día Internacional del Migrante. Esta celebración es un homenaje para los 272 millones de personas alrededor de todo el mundo que residen fuera de su país natal.

La celebración coincide con la crisis migratoria en Canarias. La llegada masiva de pateras a las islas crea tensión entre los ciudadanos y el Gobierno. Los traslados autorizados de migrantes desde Canarias a la Península son competencia de los ministerios de Migraciones e Interior. El Gobierno obstaculiza el traslado por lo que estos deciden actuar por su propia cuenta. El Diario.es informa que la Policía Nacional toma medidas como reforzar los controles de identidad en los aeropuertos de las islas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha manifestado sobre este asunto. En sus declaraciones afirma que se debería ‘empatizar con Canarias’ para así evitar complicaciones en la resolución de este asunto.

Todos los migrantes, cuando se convierten en inmigrantes, tienen derecho a que los traten como los seres humanos con derechos que son. Se les exige una adaptación, pero sin el apoyo del Gobierno y de las organizaciones no es posible. Pocas personas, entre las que se incluyen los políticos, se toman la molestia de reflexionar sobre las migraciones y su efecto en la economía. Los impactos monetarios y sociales son un aspecto positivo que aportan los inmigrantes al país de destino. La inmigración ha supuesto más del 50% del crecimiento de empleo en España, aporta al crecimiento demográfico e influye en el aumento del consumo privado y demanda de vivienda. También aportan de forma positiva al PIB del país.

A pesar de todas estas aportaciones, una parte de la población muestra rechazo hacia cualquier persona que proceda del extranjero. Esto se debe a que consideran que los inmigrantes vienen a ‘su país’ con fines perjudiciales. Pero, la verdad es que las cifras demuestran lo contrario y deberían servir de lección para que se empiece a dejar de juzgar a una persona a raíz de su lugar de procedencia.